España acelera en la carrera por albergar la sede de la Agencia Europea del Medicamento (EMA). Conscientes de la importancia de acoger esta institución, los agentes implicados se han puesto manos a la obra para intensificar la actividad necesaria de cara a conseguir el objetivo final. La visita a la sede de la EMA de la ministra de Sanidad, Dolors Montserrat, el consejero de Salud de Cataluña, Antoni Comín y del teniente de alcalde de Barcelona, Jaume Collboni, se podría significar como el pistoletazo de salida a esa carrera en la que se empiezan a definir tanto los corredores como los plazos para alcanzar la meta.
Aunque todavía sin carácter oficial, el Consejo Europeo ha marcado el calendario para tomar la decisión. Así, el próximo mes de julio, se publicaría el pliego de condiciones y los requisitos que deben cumplir los aspirantes. La decisión final se tomaría en otoño. De ahí que sea necesario intensificar esfuerzos para conseguir traerse a la EMA a España.
La actividad internacional centrará los primeros pasos en la difusión de las bondades de la candidatura española. A la visita la semana pasada a la sede de la agencia en Londres, se sumará el trabajo a realizar en la conferencia de ministros de Salud de la Unión Europea que se celebra desde este martes en Malta con la presencia de Dolors Montserrat y en donde la ministra podrá explicar de primera mano la candidatura española para que vaya calando el mensaje. La actividad diplomática a nivel europeo es clave en esta primera fase ya que en la decisión final pesará, y mucho, el trabajo de lobby que se pueda hacer a todos los niveles en el ámbito europeo. Aunque la visita de la delegación española a la sede de la EMA ha servido para constatar que los profesionales de la agencia ven con muy buenos ojos la candidatura de Barcelona, no hay que perder de vista que la decisión final es meramente política y en ella pesará mucho el trabajo realizado en cuanto a difusión, aunque la predisposición de los trabajadores ayude.
El resto de países candidatos no pierde el tiempo y cualquier esfuerzo será poco. Suecia, Austria Dinamarca, Irlanda, Holanda, Portugal, o Francia ya han activado sus maquinarias. España, mediante un mensaje coordinado, claro y sin fisuras, tiene que poner en la mesa de los decisores a nivel internacional su mensaje.






































