Juan Nieto
Subdirector de El Global
| viernes, 22 de mayo de 2015 h |

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EG ha llegado a la estación 700 después de recorrer un camino con muchos cambios

Estamos de celebración. La del número 700 de EG. Un número redondo que no tendría ningún sentido si no se tuviesen en cuenta los 699 números anteriores y, sobre todo, si no se pensase de inmediato en el 701. Porque EG, desde que saliese publicado el número 1 del periódico, allá por el 17 de enero de 2000, se ha transformado y ha evolucionado número a número, como también lo ha hecho la sociedad, la economía, el sector farmacéutico, los agentes que se encuentran. Un camino que ha estado trufado, como no podía ser de otra forma, de innumerables experiencias que han forjado lo que hoy en día es este periódico, el líder de la información farmacéutica de nuestro país y el buque insignia de Wecare-u, la compañía editora del mismo.

He de decir que yo me subí a este tren justo en la mitad del camino recorrido por este tren, en la estación del número 350, allá por septiembre de 2007. Un tren que en los 350 números que he estado subido en él ha recorrido un camino en el que el paisaje cambiante (en muchas ocasiones en exceso) ha sido el gran protagonista. Un camino por el que han pasado más de un ministro, más de un gobierno, más de un real decreto-ley… En definitiva, un camino que hemos recorrido juntos y que ha desembocado en esta estación 700 en la que nos encontramos en estos momentos.

¿Y a partir de ahora? Este tren seguirá adelante, recorriendo nuevos paisajes, con nuevos pasajeros y nuevas experiencias. Es decir, todo seguirá evolucionando, tal y como ha evolucionado en estos 700 números. Una evolución que, seguramente, desembocará en otro número redondo, en otra estación que servirá para echar la vista atrás y ver el camino recorrido y mirar hacia adelante y ver el que queda por recorrer desde esta estación 700.

David Letterman: “The worst tempered people I have ever met were those who knew that they were wrong”. (“Las personas con peor carácter que he conocido eran aquellas que sabían que estaban equivocadas”).