Santiago de Quiroga
Presidente Editor de EG
| viernes, 18 de septiembre de 2015 h |

Podemos e Izquierda Unida han resultado ser más predecibles de lo que sus posturas preveían, al menos con Podemos. Su rechazo a la Proposición-No-de-Ley (PNL) del Partido Popular de Andalucía (PPA) no parece que tenga que ver, en el caso de Podemos, con la sensibilidad que han mantenido en las reuniones celebradas con asociaciones de pacientes andaluzas, que manifestaban su rechazo a la política de subastas de la Junta de Andalucía. Ni IU ni Podemos han facilitado en su día la investidura del Gobierno de Susana Díaz del PSOE-A, pero sí apoyan una medida muy controvertida, incluso con el rechazo de pacientes y profesionales. Juan Antonio Gil, portavoz de Sanidad de Podemos, declara a EG que la actual subasta es mala y que hay que cambiarla. Como también adelanta EG, Isabel Albás, de Ciudadanos quiere que las subastas dejen de serlo, al corregir los defectos que tienen: evitar el desabastecimiento, licitar precios razonables, asegurar la calidad de los medicamentos seleccionados o evitar la exclusión de empresas, por citar algunas de las características de las viejas subastas. Podemos destaca que la falta de adherencia es también un problema de las viejas subastas . ¿Qué garantías tienen unas subastas a las que no concurren las principales compañías de genéricos que operan en nuestro país? Y no concurren porque están mal planteadas, en algún caso diseñadas pensando en la compañía-garage que puede hacerse con una de las licitaciones, en una especie de compadreo que intenta que no queden desiertas. Esto debe acabar. Si una empresa no es capaz de operar en el resto de España, no debe ir sólo a Andalucía a vender sus medicamentos genéricos baratos y escasos. Si se produce una falta, ya están ahí empresas serias como Teva, su filial Ratiopharm, Kern, Mylan, Cinfa, Stada o Normon para solucionar el problema. Pero estas compañías no pueden tener la actividad normal en Andalucía porque se les ha expulsado del mercado. Sin embargo, se les “exige” que ante la falta de uno de los medicamentos que han ganado la subasta, respondan. Al hacerlo, pueden también provocar problemas de suministro de allí de donde proviene el medicamento. En definitiva, no parece buena política no contar con los grandes, pero esperar de ellos que tapen los agujeros de un sistema excluyente, injusto, economicista y que no alcanza los objetivos de ahorro. Sigo sin entender por qué tanto empecinamiento en las viejas subastas. Son tan poco eficaces, que ni siquiera ahorran lo que pretenden, lo que debería relajar el ímpetu de los que las defienden.

Con todo, si las viejas subastas desaparecen gracias a las propuestas de Ciudadanos y Podemos, además del PPA, quizás una versión 2.0 podría funcionar. Ciudadanos ha dado un importante paso de realismo con su propuesta de enmienda. Podemos debe demostrar que es capaz de cambiar lo que no funciona, y lo sabe. Es más, su portavoz declara que ahora toca sentarse con pacientes y profesionales y definir una “propuesta firme”, demostrando que es un partido empático con los pacientes y los profesionales. El escenario de todo esto será el parlamento andaluz y el debate de la Ley de Garantías.

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Ciudadanos plantea una enmienda a las subastas que se debatirá con la ley de Garantías andaluza a partir del 15 de octubre. Junto a Podemos tendrán la llave para acabar con las viejas subastas.

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