Josep Aiguabella, presidente del Colegio Oficial de Farmacéuticos de Lérida | viernes, 15 de marzo de 2013 h |

De todos es sabido que no estamos pasando por nuestro mejor momento. Ahora parece que los problemas financieros se centran en la vertiente mediterránea, pero no hace mucho afectaban a otras zonas, y desgraciadamente sabemos que con el paso de los días la mancha no se estancará en las orillas del Mare Nostrum. Son tiempos difíciles, seguramente para otros sectores también, pero a cada cual le aprieta su zapato y el mal de muchos ya no consuela.

Ocupar cargos de representación colegial nunca es fácil, pero en estos momentos es mucho más complicado: ser duro con la Administración pero no quemar las naves; escuchar a nuestros colegiados; pedir medidas contundentes y tener que explicarles el riesgo que comporta aplicarlas; encontrar el momento justo para apretar y saber hasta cuándo; buscar soluciones sabiendo de antemano que la única válida es que la Administración pague… Y aún así, alguien debe estar al frente y liderar, a cambio los colegiados deben darle apoyo y pruebas de confianza, algo que eché en falta en la macro reunión de farmacéuticos catalanes celebrada en el seno de Infarma. Algo a lo que sí estoy acostumbrado a tener en las reuniones de mi colegio, sin este apoyo las fuerzas nos abandonaran antes y eso no nos favorece.

Es complicado hablar con nuestros compañeros y apartar de la conversación la falta de pago por parte de las administraciones y los problemas económicos que comporta ese impago y, sin embargo, debemos hablar de otros temas, debemos seguir hablando de futuro, más allá de los meses por cobrar. Somos una profesión con mucha historia a nuestras espaldas y debemos luchar para poder añadir más historia a las espaldas de los que tienen que ocupar nuestro sitio, debemos seguir hablando de futuro.