c. r. Madrid | viernes, 15 de marzo de 2013 h |

La crisis de Grecia no arrecia y ha arrastrado consigo la voluntad de mantener el suministro farmacéutico manifestada hace unos meses tanto por las autoridades como por la industria europea. En 2011 las denuncias por desabastecimientos afectaban a 99 medicamentos. Ahora faltan 203, según los datos oficiales, de los cuales 25 son ‘únicos’, principalmente colirios y antivirales. Esta situación ha generado una crisis sanitaria que va más allá de la odisea que sufren los pacientes, obligados a recorrer una farmacia tras otra. También ha generado un cisma entre el Gobierno griego y el sector.

El Ministerio de Sanidad de Grecia reafirmaba la semana pasada que no existe riesgo para la salud pública. Nada que ver con la visión de la asociación helena de compañías farmacéuticas (la SFEE), que asegura que el sector ha alcanzado “un impasse definitivo” y que el abastecimiento ha llegado a su “punto álgido”, esto es, a su nivel más bajo posible. Según la patronal, existe riesgo de que muchos fármacos, incluyendo algunos de vital importancia, dejen de estar disponibles para los pacientes.

Las causas

El origen de estas dos visiones sobre los desabastecimientos radica en dos explicaciones, igualmente contradictorias, de porqué están desapareciendo medicamentos de las farmacias griegas. Para el ministerio, la causa del desabastecimiento es doble. Por un lado, la propia crisis económica y la ausencia de liquidez, que afecta a las transacciones comerciales a lo largo de toda la cadena del medicamento. El ministerio reconoce que este asunto “supera el ámbito de responsabilidad” de la Agencia del Medicamento de Grecia, que pese a ello ha iniciado un procedimiento de emergencia para importar estos productos, así como medicamentos huérfanos.

Pero por encima de esta razón, Sanidad afirma que los desabastecimientos se deben sobre todo a los precios bajos que los medicamentos tienen en el país, unas reducciones que el Gobierno mantiene que fueron necesarias para racionalizar el gasto farmacéutico público y garantizar la sostenibilidad del sistema sanitario, pero que ha llevado a actuaciones comerciales ‘dañinas’ para Grecia.

Sobre esta teoría orbitan las medidas adoptadas por el ministerio para asegurar el abastecimiento de medicamentos insustituibles y evitar la interrupción de los tratamientos. En primer lugar, han quedado prohibidas las exportaciones paralelas allí donde su práctica pueda poner en riesgo el abastecimiento. Hasta ahora, 71 productos se han visto afectados por esta medida. Además, el Ejecutivo ha iniciado sanciones contra las compañías que han recortado el suministro: tras publicar un listado de más de 50 empresas ‘sospechosas’, la Agencia del Medicamento ha recomendado que se sancione a ocho de ellas. Además, se están llevando a cabo controles para detectar “actividades de exportación ilícita” por parte de los minoristas: actualmente, 275 farmacias están siendo investigadas.

La ofensiva gubernamental ha acabado con la paciencia de la industria farmacéutica, que en primer lugar sí culpa al Gobierno de los impagos al sector. “Informamos a la opinión pública de que somos el único sector que no ha recibido ni un solo euro desde hace dos años, aunque la mayor parte de los fondos destinados para pagar atrasos del sector público ya ha sido decidido”, indican. Con atrasos de más de 2.000 millones de euros y pérdidas acumuladas por valor de otros 1.000, sin posibilidad de pedir créditos, muchas compañías se ven incapaces de importar productos, reajustar sus planes de negocio o afrontar el riesgo de un colapso.

Además, la industria también culpa al Gobierno de los precios bajos y achaca el desabastecimiento precisamente a los múltiples errores detectados en su última medida en política farmacéutica: el Boletín de Precios, que marca los medicamentos sujetos a prescripción por principio activo.

El listado contiene cambios en los precios de 1.359 medicamentos, que acumulan una caída media del 10 por ciento en su precio. La SFEE ha lanzado otro llamamiento al ministerio. En él, le emplaza “urgentemente” a corregir el boletín y proceder al pago de los atrasos a la industria “como única vía para prevenir unas devastadoras consecuencias sobre la asistencia sanitaria”.