Compromiso de abrir una nueva etapa de diálogo, pero sin renunciar a las “líneas rojas” que han marcado hasta ahora la política sanitaria andaluza. Son las palabras con las que consejera de Salud de Andalucía, María José Sánchez, ha comenzado su comparecencia ante el Parlamento andaluz para dar a conocer sus prioridades en el Departamento, y que pasan por “no renunciar” a los instrumentos que, según Sánchez, han permitido a Andalucía racionalizar el gasto “con las mismas garantías terapéuticas”: subastas de medicamentos y alternativas terapéuticas equivalentes.
La consejera ha dicho que la clave del futuro está “en la eficiencia y en la eficacia”, un aspecto en el que defendió la capacidad de Andalucía de “explorar nuevas vías” de gestión de los recursos. “Todo -dijo- para defender un sistema que, pese a lo que digan algunas voces interesadas, es sostenible”.






































