alberto cornejo Alicante | viernes, 28 de junio de 2013 h |

Es habitual que en verano las autoridades sanitarias y las oficinas de farmacia recuerden a los pacientes la incidencia que tiene esta época estival (en concreto, las altas temperaturas asociadas a estos meses) en la correcta conservación y posible aparición de efectos secundarios en la toma de medicamentos. Puede que este verano muchas boticas nacionales hagan otra advertencia a sus clientes: los ‘efectos secundarios’ adicionales que tendrán los impagos de facturas en el servicio que reciban. Unos efectos que se apreciarán, especialmente, en boticas ubicadas en zonas turísticas, que ven aumentada su clientela en estas fechas.

Ante esta situación, por ejemplo, los colegios de farmacéuticos de la Comunidad Valenciana, a los que se les adeuda más de cuatro mensualidades, han pedido a la Generalitat que, de forma complementaria a lo que dicta el calendario de pagos de la deuda, reciban estos meses “una facturación adicional dada las especiales circunstancias con las que se encuentran nuestras boticas”. Y es que, además de la necesidad de aumentar los stocks para cubrir el incremento de la demanda por el turismo, hay otras circunstancias que justifican su solicitud: poder cumplir con sus obligaciones con la Agencia Tributaria, abonar las pagas extraordinarias a sus empleados…

Impagos y turismo

Cabe destacar que si hay un tipo de farmacias que multiplican en verano los efectos de la falta de liquidez, esas son las ubicadas en localidades turísticas, que, en algunos casos, ven aumentada en más de un cien por cien su potencial clientela en esta época estival. Un incremento de demanda que repercute en la imposibilidad de adecuar correctamente los stocks.

En este sentido, Javier García, vicepresidente y vocal por Menorca del Colegio de Farmacéuticos de Baleares, además de titular de una botica en el municipio de Sant Lluis, es uno de los profesionales que sufre el impago de su administración regional de algo más de dos facturaciones (19 por ciento de marzo así como abril y mayo íntegras). Es, además, uno de esos profesionales a los que le resultará imposible contar este verano con una amplia y variada oferta de productos de parafarmacia, sobre todo los de mayor demanda en estos próximos meses. “Hay que poner más ojo en el aprovisionamiento y tener claro que no se puede abarcar todas las referencias”, alerta.

Asimismo, recuerda que es habitual que las farmacias ubicadas en zonas turísticas o de playa realicen los denominados “pedidos de verano” que ofrecen las distribuidoras, aunque advierte que este año “no se podrán hacer con la misma alegría que en años anteriores”. ¿Qué consecuencias tendrá esta situación para los pacientes? No encontrar referencias que sí localizaban en las estanterías de la botica en veranos anteriores o bien unos precios distintos a los de veranos anteriores, debido a las menores ventajas económicas que implica realizar pedidos más pequeños.

En otros lugares de tradición turística se vivirá una situación parecida. Blanca Llacer, titular de botica en Benidorm (Alicante), confirma que por los impagos ha ‘frenado’ su stock, que ahora es un tercio menor. No obstante, reconoce que “si hay una época del año en el que conviene hacer un esfuerzo, es esta”.

Pero no solo los impagos son especialmente graves para las boticas localizadas en municipios que aumentan su población en verano. Y es que, los impagos también afectarán a las boticas que dan servicio en localidades que reducen la presencia de habitantes en verano. En estos casos, la solución más común pasa por cerrar la farmacia durante más días de los habituales en años pasados, con el fin de, al no cobrar y ante la ausencia de ingresos significativos en este periodo, minimizar en lo posible los gastos asociados a la apertura al público de la botica (luz, personal…).