Las enmiendas sanitarias acordadas entre el ministerio de Sanidad y el sector farmacéutico encontraron su encaje tras más de cien días de incertidumbre, dificultades legislativas y un reloj que engullía los tiempos. Sin embargo hubo tensión hasta prácticamente el último momento porque el ministerio de Hacienda presentó serias dudas. El presidente de Farmaindustria, Antoni Esteve, desveló que horas de que se cumpliese el plazo de presentación de las enmiendas mantuvieron una reunión de urgencia con el departamento que dirige Cristóbal Montoro para tratar que no se frenase su inclusión. “La semana pasada nos llegó el mensaje desde Hacienda de que no estaban muy seguros. Tuvimos que mantener una reunión para poder llegar a un acuerdo que finalmente conseguimos el viernes”, resumió Esteve.
A partir del 1 de enero de 2016 la industria y la distribución podrá negociar libremente los descuentos ofrecidos a las oficinas de farmacia por compra por volumen o pronto pago. Será también a partir del primer día del próximo curso cuando la discriminación positiva del genérico frente a la marca a igualdad de precio desaparezca. Esta enmienda fue finalmente incluida por Convergencia i Unió durante las negociaciones mantenidas entre los grupos parlamentarios del Senado el pasado 28 de septiembre por lo que se mantiene la cautela a expensas de que el Partido Popular la refrende. “Si el precio es el mismo, lo lógico es que la prescripción sea indistinta; nuestra enmienda y la presentada por el PP introducen un poco más de racionalidad al Sistema Nacional de Salud”, aseguró la senadora de Convergencia, Maite Rivero.
Desde el PSOE también se observa que las enmiendas son necesarias para el sector. La senadora Encarnación Llinares reconoció a EG que su voto será favorable porque “las farmacias han pasado muchas dificultades económicas en los últimos años y esto servirá para aliviarlas”. Además, Llinares criticó al Partido Popular por sus formas y tardanza en incluir una enmienda “habíamos pedido ya cuando se modificó la Ley de Garantías en 2013”.
La intrahistoria de estas enmiendas ha estado salpicadas vaivenes que aún perduran. Fue en el mes de junio cuando EG adelantó que los pactos por la sostenibilidad del sistema entre las patronales farmacéuticas y Sanidad dependía de estos remiendos legislativos. En aquel entonces la ley elegida era la de Procedimiento Común de las Administraciones Públicas, un nuevo encargo al ministerio de Hacienda que no prosperó.
Pasaron los días y los nervios se acrecentaban. Sanidad era consciente de que su parte del trato corría peligro por la falta de una legislación sanitaria que pudiera servir de percha. Alonso explicó en los mentideros del Congreso de los Diputados que las opciones escaseaban pero siempre mantuvo firme su esperanza de mover Roma con Santiago para encontrar cabida a estas enmiendas. Al final, lo encontró.






































