| viernes, 06 de marzo de 2015 h |

La tradición dicta que un gobierno y sus ministros necesitan cien días de tregua parlamentaria antes de hacer un primer balance. Hay quien dice que, por haber asumido el cargo en el último año de legislatura, a Alfonso Alonso le corresponderían 25. Sea como sea, el 13 de marzo el ministro de Sanidad llevará cien días en el Paseo del Prado, tiempo más que suficiente para que la balanza demuestre que el sustituto de Ana Mato no se ha dormido en los laureles y ha esprintado para borrar en lo posible los fantasmas de la ex ministra y situar la Sanidad en la mejor posición posible para las cada vez más cercanas elecciones autonómicas y municipales.

Comparecencia en el Congreso, comparecencia en el Senado, encuentros con todos los agentes del sector sanitario y farmacéutico y dos reuniones del Consejo Interterritorial, una de ellas monográfica para poner punto y final al debate que ha acompañado a Alonso desde que Mariano Rajoy le puso al frente del ministerio: la financiación y el acceso a las innovaciones farmacéuticas en el campo de la hepatitis C. Solo esto último pesa en la balanza más que la suma de todo el trabajo realizado por Alonso: el ministro y su equipo han metido la directa en la negociación con la industria farmacéutica, lo que ha permitido incorporar otros cuatro medicamentos en la financiación pública. Y al menos en cuanto a contenido, el Plan Estratégico de hepatitis C ha limado ciertas asperezas con la oposición y ha alimentado las esperanzas de que su aplicación no suponga restricciones a los medicamentos por cuestiones económicas y que los pacientes puedan acceder a ellos en condiciones de equidad.

Cabe esperar que, junto a estas innovaciones de la hepatitis C pronto se encuentren otras dos promesas tempranas del ministro: la marcha atrás al copago farmacéutico hospitalario, al que ninguna comunidad autónoma ha visto sentido, y el desarrollo de la prescripción enfermera.

Alonso ha demostrado mucho en cien días, pero aún tiene por delante retos importantes. La financiación y acceso a las innovaciones va mucho más allá de la hepatitis C. El debate en Europa espera propuestas y liderazgo y España está situada en una posición predominante. Esa misma capacidad será necesaria para hacer frente a otras incógnitas que penden sobre el sector. Como ya hicieron Mato y otros antecesores en el cargo, Alonso no se librará del debate sobre el modelo de farmacia, reabierto por la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia. Si sigue a este ritmo, no hay de qué preocuparse.