Yo he sido durante mucho tiempo defensor de que era necesario modificar el copago farmacéutico existente anteriormente y poner uno en función de renta. Por ello, creo que el copago en farmacias comunitarias ha sido, junto con el Sistema de Precios de Referencia la única medida estructural que ha dado respiro a las arcas públicas de modo sostenible en los últimos años.
En lo que se refiere al copago farmacéutico hospitalario no puedo pensar igual. Y no porque piense que se perjudica la salud de nadie. Creo que es imposible que eso suceda porque, precisamente, está topado en función de renta y si alguien no tiene recursos no pagaría. Antes sí. En el caso de los pensionistas tampoco afectará de modo significativo puesto que el límite mensual de aportación es único para la farmacia hospitalaria y la comunitaria. Es decir, si el tope mínimo actual es de 8,14 euros, no hay 8,14 para la farmacia comunitaria y otros 8,14 euros para la hospitalaria. Por ello, creo que quien defiende esas tesis, tira en demasía de demagogia.
Pero… ¿Por qué no me parece adecuado este copago? Simplemente porque no lo veo eficiente. Como se suele decir, costará más el collar que el perro. La única justificación que veo es tener la caja registradora lista para cobrar por otras cuestiones. Copagos sobre hostelería y otras cuestiones no asistenciales, con la misma concepción que el farmacéutico podrían ser asumibles. También por urgencias no urgentes. Pero, ¿es ese el objetivo? No lo sabemos.
@JoseMLAlemany en Twitter






































