| viernes, 18 de octubre de 2013 h |

Me parece muy loable y necesario que el Ministerio de Sanidad quiera definir lo que entiende por innovación para así poder valorarla. El director general de Cartera Básica de Servicios del SNS y Farmacia, Agustín Rivero, ha avanzado algunas pinceladas de lo que se podría entender como innovación farmacéutica de cara a ñas decisiones de financiación y precio.

Rivero considera que una innovación debe ofrecer un beneficio clínico adicional que se traduce en una mejoría del paciente y de su estado de salud, un acortamiento del periodo de enfermedad, la prolongación del tiempo de supervivencia del paciente, la reducción de los efectos secundarios y la mejora de la calidad de vida. Como no podía ser de otro modo, me parecen adecuados en términos generales, pero… ¿Cómo se va a valorar si una innovación es más relevante que otra, en campos clínicos diferentes, y por tanto merece un mayor reconocimiento y precio? Esa es la principal pega que le veo a este asunto. Como Rivero mismo ha reconocido, es difícilmente objetivable.

Pero de algún modo hay que hacer que las decisiones sean predecibles y no haya sombra de duda con las decisiones. En cualquier caso, me parece un gran avance y, junto con las distintas estrategias que Sanidad baraja para hacer accesible la innovación, deberían suponer un salto cualitativo. Eso sí, aún falta un pequeño detalle. ¿De dónde saldrá el dinero si Hacienda se empeña en apretar más a las comunidades?

@JoseMLAlemany en Twitter