Barcelona lunes, 24 de marzo de 2014 h
En la actualidad existe incertidumbre sobre el papel de la radioterapia tras mastectomía en mujeres cuyo cáncer de mama se ha extendido a unos pocos ganglios linfáticos bajo el brazo, según ha explicado Paul McGale, del Grupo Colaborativo Early Breast Cancer Trialists en Oxford (Reino Unido), durante la 9ª Conferencia Europea sobre Cáncer de Mama (EBCC-9), recién celebrada en Glasgow.
Sin embargo, tras analizar los resultados de 3.786 mujeres de 14 estudios clínicos randomizados que comenzaron antes del año 2000, este experto asegura que la radioterapia tras mastectomía y resección ganglionar axilar reduce las recidivas y el riesgo de muerte, con resultados similares con independencia de haber recibido también quimioterapia o terapia hormonal.
En concreto, en las 1.314 mujeres que tenían entre uno y tres nódulos positivos, la radioterapia redujo la tasa de recurrencia en un 32 por ciento, y la tasa de mortalidad en un 20 por ciento. Una ventaja similar a la observada en las 405 mujeres con un sólo ganglio positivo, que no se obtuvo sin embargo en las 700 que no tenían ganglios afectados.
Además, el estudio ha confirmado los beneficios de la radioterapia tras matectomía en pacientes con cuatro o más ganglios afectados —reducción del 21 por ciento en recaídas y del 13 por ciento en tasa de fallecimiento—.
McGale puntualiza que, desde que se incluyeron las pacientes en los estudios, ha habido avances en las técnicas de radioterapia, en cirugía y en terapias sistémicas, por lo que cabe esperar que los beneficios absolutos de la radioterapia tras mastectomía que refleja el estudio sean menores en la actualidad, si bien los proporcionales sí se correspondan.
A raíz de los resultados actuales, David Cameron, de la Universidad de Edimburgo y miembro del comité científico de la EBCC-9, comentó que, aunque ya se van concretando los beneficios de la radioterapia en etos casos, dentro de unos años se podrán corroborar con las conclusiones del ensayo Supremo, liderado desde Reino Unido, que de forma prospectiva lo está estudiando en el mismo grupo exacto de mujeres que son objeto de este estudio.
El perjuicio de la obesidad y la DM2
Por otro lado, en este congreso se han presentado nuevos datos sobre la relación entre obesidad, diabetes y cáncer, que demuestran peores resultados de la quimioterapia neoadyuvante en pacientes con cáncer de mama que sufren alguna de las dos enfermedades.
Según confirma Caterina Fontanella, de la Universidad de Udine (Italia) e investigadora ‘fellow’ en el Grupo Alemán de Cáncer de Mama, tras analizar una cohorte de 11.000 pacientes con cáncer de mama en estadio inicial tratados con quimioterapia antes de la cirugía, un índice de masa coporal excesivo influye negativamente en las opciones de supervivencia. Una de las curiosidades del estudio es que este efecto no sucede en los casos con tumores HER2 positivos —que quizá se explique por el “impresionante” efecto de los nuevos fármacos contra esa diana—.
Como expone Fontanella, las pacientes reciben la dosis de quimioterapia en base a un área de superficie corporal de 2,0 m² —a menudo el límite en el cálculo de dosis—, pero que en pacientes obesas puede ser mayor y por tanto no queda bien ajustado. “Es una práctica frecuente no subir la dosis para no sobretratar a estos casos, pero esto se traduce en que reciben menos una cantidad inferior de quimioterapia”, aclara la investigadora.
Además, Fontanella subraya que las pacientes obesas con tumores que expresan receptores hormonales positivos responden peor a los inhibidores de la aromatasa como terapia adyuvante, debido a una mayor actividad de esta enzima en tejidos adiposos aumentados.
En cuanto a la diabetes, en otro estudio han comprobado que niveles aumentados de insulina se relacionan con mayor riesgo de recurrencia tras el tratamiento primario, y un incremento de los niveles de péptido C con mayor riesgo de muerte, particularmente en tumores con receptores hormonales positivos.






































