| viernes, 14 de diciembre de 2012 h |

Siempre que finaliza un año hacemos balance del mismo para ver cómo nos ha ido. Si ha ido bien, esperamos que el siguiente mejore aún más. Si ha ido mal, lo que queremos es dar carpetazo y empezar con fuerzas renovadas el nuevo ejercicio. Sin embargo, lamentablemente, no todo es tan sencillo. Lo de poner punto y aparte es complicado, y más en un sector, el farmacéutico, en el que los males se van haciendo endémicos y, lejos de mejorar, se enquistan y se convierten en un problema crónico con difícil solución. Unos males que durante el último año han sido muchos, sobre todo motivados por una situación económicamente muy complicada. Y es que ha sido esta circunstancia, el difícil momento económico por el que atraviesa el país, la que ha motivado y ha dibujado un panorama para el sector farmacéutico español que no es muy esperanzador.

La vertiente económica ha sido este año el gran quebradero de cabeza de la industria farmacéutica, la distribución de medicamentos y las oficinas de farmacia, que, además de tener que afrontar la crisis propia de sus distintos negocios, han estado expuestas a una serie de medidas políticas orientadas a cerrar el grifo de déficit del Estado y las comunidades autónomas. Todo ello trufado por una serie de acontecimientos para los que se han agotado ya los calificativos: los impagos y los retrasos en el pago a proveedores. Así, nuevos reales decretos-ley, han vuelto a impactar, un año más, en un sector que ya carga con unos cuantos a sus espaldas. Una serie de medidas que han conllevado, por ejemplo, modificaciones del sistema de precios de referencia, implantación de nuevos copagos, desfinanciación de medicamentos… En definitiva, medidas que llaman a la reflexión.

Pero, si bien es cierto que es imposible dar carpetazo y hacer borrón y cuenta nueva, sí es posible afrontar de una manera positiva el nuevo año. Y así lo volveremos a intentar hacer desde EG, cuya edición en papel volverá a encontrarse con ustedes el próximo 7 de enero.