a.c. Barcelona | sábado, 15 de diciembre de 2012 h |

Joan Ramon Lladós ha sabido entender la ayuda que se puede ofrecer desde la botica a toda persona fumadora que quiere abandonar este hábito. Por ello, este farmacéutico barcelonés y vocal de la delegación en Cataluña de la Sociedad Española de Farmacia Comunitaria (Sefac) dispone en su botica de un servicio de deshabituación tabáquica en el que se atienden a numerosos pacientes. Lladós analiza cómo debe llevar a cabo un correcto proceso de cesación tabáquica.

P. ¿Saben los pacientes de que tienen en las boticas un apoyo para abandonar el tabaco?

R. Aproximadamente el 50 por ciento de los fumadores querrían abandonar esta adicción, pero parte de ellos no saben dónde dirigirse para pedir ayuda. La farmacia es accesible y el farmacéutico tiene la formación suficiente para atender consultas sobre este problema.

P. ¿Hay tendencia a pensar que basta solo con productos para abandonar este hábito?

R. Hay mucha gente que acude a la farmacia y pregunta directamente por determinados productos que le han recomendado. En todas las situaciones, pero sobre todo en estas, el farmacéutico debe recordar que el abandono del tabaco solo se consigue combinando el tratamiento con su motivación e implicación en los resultados.

P. ¿Cualquier proceso de abandono del tabaco puede ser tratado en las farmacias?

R. Todo abandono del tabaco puede ser alentado y seguido desde la farmacia y no siempre será necesario derivar al médico. Si la dependencia no es muy elevada el farmacéutico puede recomendar productos sustitutivos de la nicotina y realizar seguimiento farmacoterapéutico sin necesidad de consultar al médico. Si hablamos de dependencias más avanzadas, la indicación de fármacos sí debe correr por cuenta del médico. En este caso, es aún más importante el contacto fluido entre profesionales.

P. ¿Cómo debe ser el correcto seguimiento farmacoterapéutico al paciente ex fumador?

R. Hay que saber adaptarse al paciente, pero sí hay ciertas consideraciones básicas. En la primera fase de cesación, el contacto entre farmacéutico y paciente debe ser más estrecho y regular, con menor periodicidad, ya que es la etapa con mayor riesgo de recaída. Por ejemplo, una visita a la farmacia cada dos semanas. Posteriormente, si la evolución es satisfactoria, se puede reducir a una visita mensual. Este contacto visual se puede reforzar por vía telefónica o por e-mail.