Jefe de servicios médicos A3Media viernes, 06 de marzo de 2015 h
Esta semana traigo a esta columna un asunto que me parece interesante: la piel. En este sentido, hay que destacar que el envejecimiento de la piel depende de la genética, pero también del estilo de vida. Por eso, en la oficina de farmacia cada vez aparecen más ciudadanos que precisan productos para el antienvejecimiento, la medicina estética e, incluso, demandan en las boticas una serie de productos que desbordan el ámbito de la calidad de vida para adentrarse en el territorio del bienestar.
Llegados a este punto, considero conveniente destacar que con el paso del tiempo la piel envejece, se vuelve más fina y menos elástica, aparecen líneas de expresión, arrugas, patas de gallo, manchas y sequedad. Pero, lejos de ser un problema sin solución, existen tratamientos para combatir el paso del tiempo, evitando la tensión muscular, tonificando, protegiendo el ADN celular contra los radicales libres, contrarrestando la formación de manchas, potenciando un cutis resplandeciente y logrando una mayor elasticidad gracias a multitud de principios activos.
Sin embargo, también es preciso remarcar que hay que saber cómo cuidar la piel, no solamente por su propia importancia, sino que también por su permanente relación con otros órganos. Y aquí traigo a colación las palabras a este respecto del doctor Josep González Castro, del Hospital Universitario Quirón Dexeus de Barcelona, “la piel se protege durante el día y se regenera durante la noche”. De ahí la importancia de optar por tratamientos distintos para la piel por la noche y durante el día.
Sabemos que el punto álgido de la división celular se produce entre medianoche y la una de la madrugada, y que la capacidad de absorción de la piel se multiplica por diez a lo largo de la noche. Por ese motivo, los tratamientos deben actuar de noche sobre el mayor número posible de parámetros del envejecimiento. ¿Por qué? Porque la microcirculación capilar se acelera y la absorción cutánea alcanza su máxima eficacia alrededor de las cuatro de la madrugada. Es decir, que desintoxicar y refrescar la piel durante el sueño es fundamental para conseguir efectos deseados sobre la juventud de los tejidos. De eso no hay duda.
Tampoco la hay en la afirmación de que con la edad, las reservas de silicio disminuyen, especialmente en ciertos tejidos fundamentales como es el caso de la piel. Hay que recordar que el silicio es indispensable para la síntesis de moléculas de estructura de la dermis como el colágeno, la elastina o el ácido hialurónico, que justamente dan a la piel su textura suave y elástica. Hay catorce genes durmientes implicados en la síntesis, la maduración y el arraigo de estas moléculas. Y hay que reactivarlos.
No hay que caer en el error de que cuidar la piel es algo única y exclusivamente de mujeres. Y es que, no solo las mujeres, sino también los hombres, deben cuidar su piel. Y lo saben. De hecho, el español está entre los europeos que más se cuidan.
Y aquí debemos resaltar que hace 30 años se lanzaron en España los tres primeros productos cosméticos masculinos: hidratante, antiarrugas y reafirmante. En 1990 solo el 4 por ciento de los hombres usaba algún producto de cuidado facial y hoy el 50 por ciento de los hombres españoles lo hace.
Los productos más vendidos son los geles de afeitado, los after-shave y los tratamientos faciales; pero son estos últimos los más crecen en ventas, el mercado se ha duplicado en solo cinco años. En un futuro próximo uno de cada tres cosméticos vendidos será masculino. Seguro.
No solo las mujeres, sino también los hombres, deben cuidar su piel. Y lo saben
Entra en la página de Bartolomé Beltrán en ElGlobal.net






































