MARTA riesgo Madrid | viernes, 29 de enero de 2016 h |

Si no se toman las medidas oportunas, la resistencia a los antibióticos se estima que puede cobrarse 10 millones de vidas en 2050 en todo el mundo. En Europa mueren anualmente unas 25.000 personas por la resistencia a los antibióticos. Con este escenario, se hace prioritario que, tanto las compañías farmacéuticas, como los gobiernos mundiales aúnen esfuerzos para buscar nuevos antibióticos que cubran esta necesidad. De hecho, durante la última reunión del Foro Económico Mundial en Davos, (Suiza), más de 80 farmacéuticas internacionales así como otros actores clave de la industria global, se han unido para pedir a los gobiernos trabajar en paralelo a la industria para desarrollar una acción integral contra las infecciones resistentes a los medicamentos.

En concreto, la industria pide a los gobiernos de todo el mundo ir más allá de las declaraciones de intenciones y tomar medidas concretas para apoyar la inversión en el desarrollo de antibióticos, de diagnóstico, vacunas y otros productos para la prevención y tratamiento de infecciones resistentes a los medicamentos.

Entre las compañías firmantes destaca la presencia de grandes farmacéuticas, como son GlaxoSmithKline (GSK), MSD o Johnson & Johnson. Estas, llevan años dedicando esfuerzos y presupuesto a investigar en un campo al que, hasta hace poco, nadie prestaba casi atención y que, ahora, parece que se presenta como esencial para la sanidad a nivel mundial.

Andrew Witty, Chief Executive de GSK, aseguraba en la declaración presentada en Davos que “en GSK tenemos una gran experiencia y conocimiento en antibióticos, y hemos estado investigando y poniendo a disposición de los pacientes estos fármacos desde la Segunda Guerra Mundial”. De hecho, tal y como aseguran desde la compañía, en los últimos 10 años han invertido unos mil millones de dólares en I+D de antibióticos.

Actualmente, GSK cuenta con una unidad de I+D dedicada a desarrollar la próxima generación de antibióticos. Uno de los compuestos que están desarrollando está a punto de iniciar la fase III. Este muestra buena eficacia frente a bacterias Gram positivos como negativos, incluyendo E. coli, a los que ataca por dos vías con un nuevo mecanismo de acción que puede ser menos propenso a resistencias, tal y como explican desde GSK. Además, también cuentan varios compuestos en diferentes fases de desarrollo preclínico.

El área de agentes antimicrobianos de MSD ha sufrido una significativa disminución en el número de antibióticos desarrollados en casi un 90 por ciento entre el período de 1980-1984 (19 antibióticos) y 2005-2009 (3 antibióticos). Sin embargo, tal y como asegura la compañía, el compromiso de MSD con esta área se traduce en un histórico compuesto por gran número de antibióticos y antifúngicos (la penicilina G en 1942, la gentamicina en 1966 o el posaconazol en 2005) y un presente y futuro con una apuesta firme con el I+D+i.

En la actualidad, MSD cuenta con un programa de I+D activo en el descubrimiento de nuevas moléculas en este campo. En concreto, la compañía está llevando a cabo más de 14 ensayos clínicos que evalúan agentes antibióticos, antifúngicos y antivirales para la prevención y el tratamiento de las enfermedades infecciosas.

De hecho, MSD también es una de las compañías firmantes de la declaración de Davos. Aquí, su CEO y presidente , Ken Frazier, aseguró que “la resistencia a los antibióticos es un problema de salud pública de gran urgencia, que necesita un acercamiento global y amplio, de forma que asegurar la disponibilidad y el uso adecuado de los antibióticos es una responsabilidad compartida”.

La norteamericana Johnson & Johnson también participa en la declaración lanzada a los gobiernos mundiales. Aquí, el presidente y director científico, Paul Stoffels, aseguró que “los antimicrobianos son la columna vertebral de la medicina moderna, y han desempeñado un papel clave en el aumento de la esperanza de vida a nivel mundial”. Asimismo, explica el gran compromiso adquirido de su compañía con la investigación en este campo, que se ve reflejado en su cartera de productos, así como en los nuevos esfuerzos realizados para apoyar esta investigación. Así, Stoffels, apuntó que “para que el mundo sigua teniendo nuevos antibióticos, necesitamos inversiones en ciencia básica y modelos de incentivos nuevos para impulsar la I+D de la industria y para proteger los tratamientos existentes, necesitamos nuevos marcos para un uso apropiado“.