Carlos Arganda Valencia | viernes, 08 de marzo de 2013 h |

La Comunidad Valenciana quiere sustituir por un ordenador la capacidad analítica y decisoria de los médicos en el momento de la prescripción. A partir de la entrada en funcionamiento de los nuevos algoritmos de decisión terapéutica corporativos de la Agencia Valenciana de Salud (AVS) aprobados por el Decreto-ley 3/2013 del Consell Valenciano, será un sistema informático el que seleccione la opción terapéutica más adecuada para los pacientes desde el punto de vista de la eficiencia. Ante esta situación, que puede suponer un cambio muy significativo de las reglas del juego, la industria pide transparencia, objetividad y participación en el desarrollo de estos algoritmos.

Aunque la medida “no gusta nada”, según han explicados fuentes de la industria a EG, la posición final de este colectivo dependerá de cómo se haga cada uno de los algoritmos. Lo que rechazan de plano estas fuentes de la industria es que el precio sea el único elemento a tener en cuenta y que, por tanto, “se deslicen todas las prescripciones de medicamentos que compartan indicaciones hacia el que tenga un coste de adquisición más barato”.

Un algoritmo bien elaborado establecería unas condiciones de uso “en función de las características de los pacientes, sus comorbilidades y tratamientos concomitantes”, con lo que el sistema podría elegir de forma inteligente medicamentos diferentes al más barato. En este sentido, destacan estas fuentes que el sistema podría llegar a ser menos “perverso” que el de Castilla-La Mancha, que no tiene en cuenta más que unas supuestas equivalencias terapéuticas en función de dosis, para medicamentos que comparten grupo terapéutico e indicaciones.

Por tanto, la industria mantiene la esperanza en que en esta ocasión la medida se haga de forma inteligente, aunque no gusta que se omita al médico en el acto de la prescripción. Si no, según denuncian, se estaría acabando con la innovación ya que los mee-too no tendrían ninguna oportunidad de ser utilizados por los pacientes y, por otro lado, se crearían enormes diferencias entre los pacientes valencianos y los de otras comunidades autónomas. Estos últimos tendrían acceso a principios activos vetados a los valencianos.

Importantes ahorros

La tentación de hacerlo mal y sin pensar en los pacientes es muy alta. Según un análisis realizado por IMS Health, el ahorro que se podría lograr por la utilización del medicamento más barato, en dosis equivalentes, en inhibidores de bomba de protones (IBP) y estatinas podría alcanzar los 6,7 millones al mes, según los datos de consumo y precios vigentes en diciembre de 2012, lo que haría un ahorro anual próximo a los 80 millones de euros.

Sin embargo, desde la propia consultora matizan que los ahorros reales serían inferiores ya que como establece el propio Decreto-ley el cálculo de la relación de coste-efectividad y, por tanto, la selección, se realizará según el precio de referencia. A este respecto, la aplicación de los precios de referencias existentes en la orden que se encuentra actualmente sometida a audiencia dejaría este ahorro muy reducido.

Una de las cuestiones que más llaman la atención del Decreto-ley de Actuaciones Urgentes de Gestión y Eficiencia en Prestación Farmacéutica valenciano en el ámbito de la selección de las opciones más costo-efectivas es que la perspectiva del análisis de minimización de costes que se aplicará será el de la Agencia Valenciana de Salud (AVS). Esto da una idea del cortoplacismo con el que se pone en marcha el sistema, que pone el foco en el ahorro a corto plazo para el sistema sanitario, pero no se fija en los costes asociados, directos o indirectos que pueden acompañar a la decisión terapéutica tomada.

De este modo, no se tendría en cuenta la mayor efectividad de un tratamiento determinado si supone, por ejemplo, un menor periodo de baja laboral o un menor sufrimiento y padecimiento de efectos colaterales con un tratamiento determinado frente a otro. La perspectiva de la AVS implica que solo se tendrán en cuenta los costes a los que esta agencia debería hacer frente con el uso de una alternativa frente a otras.