El Sistema Nacional de Salud necesita una reforma urgente. La duda radica en cómo afrontar este proceso de transformación. El Círculo de la Sanidad aporta las guías necesarias en su informe ‘Sanidad 2020, un futuro incierto’, en el que cada uno de sus autores aboga por diferentes vías. Todas, sin embargo, comparten la misma idea: la situación actual y las dudas a largo plazo no deben llevar a pensar en una crisis definitiva del sistema. Buscar la eficiencia del sistema es la clave para adaptar el SNS a las circunstancias actuales.
“Un cambio revolucionario del sistema no es factible”, explica José María Martín, catedrático de Medicina Preventiva y Salud Pública de la Universidad de Valencia y ex director general de Salud Pública del Ministerio de Sanidad. Tanto él como Juan Manuel Cabasés, catedrático de Economía Aplicada de la Universidad de Navarra, apuestan por introducir mejoras sobre la base actual del sistema para garantizar la sostenibilidad del mismo.
Esto implica una revisión del sistema de financiación. En cualquiera de los escenarios financieros posibles (reducción del gasto sanitario, congelación o crecimiento) la estabilidad financiera debería ser, para Cabasés, “la norma” a fin de facilitar la labor de los agentes públicos y privados. En este sentido, la desaparición de la financiación finalista puede estar, según este experto, “en la base de las desigualdades en los presupuestos per cápita de las comunidades”.
Es necesario, a su juicio, un debate nacional sobre la idoneidad de establecer “mínimos de gasto sanitario per cápita suficiente” para poder ofrecer la cartera de servicios básica y complementaria en condiciones de igualdad. Mención especial requieren los recortes en Sanidad, cuya continuad, según Cabasés, pueden comprometer la sostenibilidad del futuro. Su receta transformista incluye también ensayar métodos de pago a proveedores que estimulen el pago por resultados en lugar del pago por actividad; dotar de más poder al Consejo Interterritorial; hacer participar más al sector privado y asegurar un modelo asistencial de crónicos que sustituya al de agudos.
El presidente de la Federación Nacional de Clínicas Privadas, Gabriel Uguet, defiende, en cambio, una transformación con la implantación del modelo Muface y una mayor participación del sector privado. “solo con recortes y aumentos de los impuestos no lograremos que nuestros hijos puedan disfrutar de una sanidad gratuita y universal”, señala el especialista
La extensión del modelo Muface al SNS antes de 2020 supondría, según sus datos, unos ahorros anuales de entre 13.000 y 16.000 millones de euros. El coste por paciente de la mutualidad es en la actualidad un 35 por ciento inferior que el de los hospitales públicos. El menor gasto no ha repercutido en las preferencias de los beneficiarios. La situación ha sido la contraria. Un 85 por ciento de los funcionarios se decanta por Muface. A juicio de Uguet, estas cifras ponen de manifiesto el mal funcionamiento del sistema público. La confianza en hospitales clínicas privados creció en los últimos años. El desembolso de los ciudadanos en el sector privado representa un 26,4 por ciento del gasto total en Sanidad, un porcentaje solo superado por Suiza dentro de Europa.
Uguet exige una transformación “urgente”, similar a la acometida por Holanda hace seis años, aunque reconoce que en España es complicado. “No tenemos políticos con la misma valentía”, dijo.
“Existe un amplio espacio de mejora al que la Unión Europea debe contribuir”, explica José María Martín, catedrático de Medicina Preventiva y Salud Pública de la Universidad de Valencia y uno de los autores del informe del Círculo de la Sanidad. Martín reclama una clarificación de la normativa sobre libertad de movimiento en la atención de pacientes, de medicamentos y dispositivos médicos. “No se trata de imponer un modelo asistencial, sino de facilitar la movilidad de los pacientes adaptándose a los proveedores, aseguradoras e instituciones”, explica en el informe.
La Unión Europea debe jugar un papel de coordinador con el establecimiento de criterios transparentes en la evaluación de tecnologías, una metodología compartida en fijación de precios y la canalización de energía de los centros de referencia.






































