Se acabó la fijación de precios en función de lo que un medicamento aporta en comparación con placebo. Los más importantes países europeos plantean las decisiones de financiación y fijación de precio por comparación de lo que aporte el nuevo medicamento en función de su comparación con un determinado medicamento.
Inglaterra, Alemania o Francia son ejemplos de países en los que los comparadores han tomado importancia en los últimos años. Uno de los problemas identificados por Jorge Mestre, director de Consultoría de la Office of Health Economics (OHE) de Londres es la capacidad que tienen las compañías para identificar al comparador que va a ser elegido por las autoridades reguladoras. De acertar o no en la elección depende gran parte del éxito a la hora de solicitar un precio. De este modo lo explicó Mestre durante una presentación en la que analizó las características más importantes de las regulaciones de precios de estos tres países.
Tal y como apunto Federico Plaza, director general de la Fundación AstraZeneca y patrocinador de la jornada, la industria se enfrenta al reto de que cada país elija un comparador diferente, por lo que, según explicó lo lógico sería ir hacia “un comparador idóneo global” elegido por un organismo europeo.
En cuanto a la confidencialidad de los acuerdos de descuentos, Mestre explicó que mientras que en Inglaterra esos acuerdos seguirán siendo secretos, en Alemania se harán públicos todos los contratos que supongan una rebaja de precio con respecto al oficial. Algo que puede alterar de manera importante los equilibrios del sistema de referencia de precios europeos. En el caso de España, el director general de Farmacia, Agustín Rivero, explicó que el precio financiado será confidencial.
Por último, tanto Mestre como Plaza expusieron la importancia de que exista un check-list que sirva de guía a las compañías para la elaboración de los informes que se remitan para ser utilizados en los Informes de Utilidad Terapéutica.






































