Para que las cuentas salgan, una farmacia que factura menos, pueda pagar los medicamentos, los gastos de alquiler, hipoteca o similar, además de los salarios, necesita ajustar sus gastos. Ha llegado el momento de pensar si debe abrir 24 horas o incluso el sábado por la tarde. Ha llegado el momento que va más allá de la creatividad, de reinventar el modelo. Con los precios de los medicamentos como están, más baratos que una barra de pan para un mes de tratamiento, solo faltaba que crecieran los enanos, como han crecido. Esto de la Sanidad nunca fue un circo como pretenden hacernos creer algunos, pero incorporar algoritmos para que los médicos prescriban lo que decide alguien en una consejería, es lo más parecido al circense “más difícil todavía”. Si se trata de dar incentivos económicos por prescribir más barato, algún médico puede optar por no prescribir; tan solo el juramento hipocrático se lo impedirá. Pero dar ibuprofeno a quien necesite un analgésico mejor, más potente y más caro, se me antoja complicado de entender. El nuevo y creativo RD de la Comunidad Valenciana suena más a amenaza para que las farmacias dejen de reclamar lo que es suyo. Amenaza que, de cumplirse, no daría para la supervivencia de todas las boticas en la Comunidad Valenciana, porque no todas tendrán concierto con la consejería.
@SANTIDEQUIROGA en twitter






































