C. Arganda / J.P. Ramírez Valencia | viernes, 28 de junio de 2013 h |

La consejería de Sanidad de la Comunidad Valencia acaba de lanzar seis nuevos algoritmos para enfermedades y problemas gástricos pese a la oposición del colectivo médico y el escaso apoyo del ámbito farmacéutico. Además, a las críticas de 19 sociedades científicas se han unido en las últimas fechas el Consejo Valenciano de Colegios de Médicos y el sindicato CESM.

Prácticamente se cumple un mes desde que la Agencia Valencia de Salud (AVS) puso en marcha el sistema de prescripción para el tratamiento de la dislipemia y fuentes de la consejería han explicado a este periódico que la implantación se ha desarrollado ya en todos los centros de la región y que no se han producido quejas por parte de los médicos usuarios de esta tecnología ni tampoco dificultades técnicas. Según han asegurado, de 34.000 operaciones con el algoritmo de dislipemias solo se generó una consulta al centro de atención de la consejería.

Ahora la consejería valenciana ha dado el visto bueno a seis algoritmos, a los que ha tenido acceso este periódico, para el tratamiento de la enfermedad por reflujo gastroesofágico, la infección por Helicobacter pylori, la prevención de la gastropatía por antinflamatorios no esteroideos, el síndrome de Zollinger-Ellison, la úlcera péptica y la dispepsia.

En estos seis casos, la AVS prioriza la utilización de omeprazol en detrimento de otros inhibidores de la bomba de protones como esomeprazol, pantoprazol, lansoprazol y rabeprazol. La diferencia de precio resulta significativa. Mientras el coste mensual de omeprazol de 20 mg asciende a 2,65 euros, el precio de los otros cuatro medicamentos varía en una horquilla de entre 13,46 y 27,48 euros al mes. El presidente del Consejo Valenciano de Colegios de Médicos, Antonio Arroyo, ha lamentado que la consejería haya dado más peso al coste-efectividad en el desarrollo de estos protocolos.

Desde el comienzo del proceso de implantación de los algoritmos de decisión terapéutica, la consejería ha insistido en que su principal objetivo es poner a disposición del médico la información sobre qué principio activo resulta más eficiente y establecer una serie de criterios para evitar que puedan aplicarse tratamientos no necesarios, en función de la evidencia científica, en nuevos pacientes.

La justificación del departamento que dirige Manuel Llombart no convence a los médicos que insisten en que el algoritmo supone una limitación de la libertad de prescripción y que exige mayor burocracia a los facultativos, lo que conlleva una pérdida de tiempo en su labor asistencial. Tanto el consejo valenciano como el sindicato CESM en la Comunidad Valenciana coinciden con esta tesis.

La AVS insiste en la legalidad

Estas discrepancias y las dudas que ha manifestado el Ministerio de Sanidad han llevado a la consejería a insistir que el sistema de los algoritmos cumple con la Ley de garantías y uso racional de medicamentos y productos sanitarios. En su artículo 85 bis, la normativa señala que las comunidades autónomas “dotarán a sus prescriptores de un sistema de prescripción electrónica común e interoperable y que permitirá el registro de la formación sobre el número de dosis ajustada a las necesidades del tratamiento, en el que se incorporarán subsistemas de apoyo a la prescripción”, entre los que se incluyen nomenclátor de medicamentos en línea; correspondencia entre principios activos, protocolos de tratamiento por patología recomendados desde las instituciones sanitarias y las sociedades médicas o coste del tratamiento prescrito entre otros.

Pero las críticas de los profesionales médicos se han centrado en el desconocimiento de las personas responsables de la elaboración de los algoritmos. “No sabemos quién integra el Comité de Posicionamiento Terapéutico y tenemos la sensación de que está muy mediatizado por la consejería”, afirma Arroyo, que también es presidente del Colegio de Médicos de Alicante.

CESM subraya que han recibido requerimientos de alrededor de 20 sociedades científicas para que como organización sindical pregunte al departamento de Sanidad con el fin de conocer quién está elaborando sus algoritmos. “Sociedades de Neurología, Neumología, Cirugía o Urología entre otras se han puesto en contacto con nosotros porque aseguran que la Consejería no les ha consultado todavía”, explica Andrés Cánovas, secretario general del sindicato en la Comunidad Valenciana. En la última reunión con Llombart, los tres colegios médicos de la región expresaron su deseo de participar en el proceso sin que hayan recibido una respuesta. “No nos han mandado un anteproyecto para que lo valoren nuestros médicos de familia”, asegura Arroyo.

Discrepancias en dislipemia

“Con los estudios realizados multidisciplinarmente el algoritmo de dislipemia no cumple los requisitos para la medicina basada en la evidencia”, denuncia el secretario general de CESM en la región. Cánovas subraya que los algoritmos no distinguen la edad del paciente, lo que ha provocado un problema en los pediatras. “Todas las personas menores de 20 años no tienen nada que ver con el algoritmo de dislipemia que se ha puesto en marcha. Esta enfermedad afecta en la región a 12 por mil habitantes menores de 15 años”, destaca.

La situación podría llevar al sindicato a emprender acciones legales contra la agencia al entender que afecta “al trabajo del médico y tendría que haber pasado por la mesa sectorial”.