| viernes, 06 de marzo de 2015 h |

La RAE define el término “Jeremiada” como una “lamentación o muestra exagerada de dolor”. Debemos el curioso vocablo al profeta Jeremías, que fue perseguido por pronosticar males para su pueblo miles de años antes de que sucedieran. Hoy, utilizamos el término para referirnos a las advertencias que lanzan todos aquellos que se empeñan en prevenir de males que están por llegar. Seguramente alguno pensó la semana pasada en Agustín Rivero en ese término.

Cuando parecía llegado el momento de las albricias, Rivero se puso en papel de consejero y, sin restar mérito a las celebraciones por el capítulo que promete cerrarse en breve en materia de hepatitis C, nos recordó que lo que hemos leído solo era el prólogo de un libro mucho más gordo. ‘Alegrías, las justas’, vamos. Esto, que es una obviedad, había sido relegado a un segundo plano en un momento en el que el debate sobre la hepatitis C lo ha ocupado absolutamente todo.

Se nota que Rivero no es un político, sino un gran técnico con muy pocos pelos en la lengua. Desde esta perspectiva suya, tan pegada a la realidad, cobra un nuevo aval la propuesta que en su día lanzó la secretaria de Sanidad del PSOE, María José Sánchez, de abrir de una vez un debate amplio y sosegado en materia de Farmacia a nivel estatal.

Es innegable que ese debate sobre la innovación es, en realidad, un debate sobre su financiación, esa palabra tabú que durante años ha provocado confrontamientos a nivel político. Muestra de ello es lo que ocurrió la semana pasada en el Senado, donde cabe preguntarse si, o nuestros políticos no se entienden, o no quieren entenderse.

Dice Alfonso Alonso que habilitar un fondo (en este caso dotado con los ingresos del IVA sanitario) para financiar el plan de hepatitis no es una garantía y que podría entorpecer posibles negociaciones… Es decir, el ministro presupone que la oposición plantea fondos “a priori”, previo a las negociaciones, cuando lo que en realidad se estaba debatiendo es uno “a posteriori”, toda vez que el plan ya tiene una previsión de gasto.

Va siendo hora de plantear qué se va a hacer con las innovaciones que están por venir porque —por si a alguno le quedaban dudas—, el tiempo acabó dando la razón a Jeremías.