El Instituto Roche organizó una jornada para tratar sobre las nuevas tendencias en la fijación de precios de los medicamentos, en un momento en el que se están definiendo las líneas maestras de la nueva regulación. Las conclusiones del encuentro fueron claras, e incluso fueron anticipadas de forma no intencionada por el director general de Roche en España, Andreas Abt, que en la inauguración del evento señaló que se atisba un cambio de modelo: desde el tradicional precio por miligramo a un sistema más moderno de precio por resultado.
Ese nuevo modelo, como indicó el director general de Cartera Básica de Servicios del SNS y Farmacia del Ministerio de Sanidad, Agustín Rivero, pivotará sobre tres conceptos clave: el análisis de impacto presupuestario, el análisis del coste-efectividad y la contribución al PIB de los laboratorios que comercializan las distintas moléculas y que pretendan su financiación por parte del SNS. Asimismo, como señaló Rivero, hay que tener en cuenta que no se van a aceptar precios iguales o superiores cuando se lancen medicamentos similares a los que ya hay en el mercado (en clara alusión a los me too) y que los precios asignados serán revisables a la baja o al alza en función de los resultados que se obtengan en la práctica clínica.
En lo que tiene que ver con el impacto presupuestario, Carmen del Castillo, jefa de área de la dirección general de Cartera Básica de Servicios del SNS, aseguró que ya se está trabajando con una metodología concreta en la que intervienen distintos parámetros como los “costes del producto, la población a la que va dirigida o la posible incidencia del producto en el SNS en un intervalo de uno a tres años”. Asimismo, aseguró que el impacto será estimativo y revisable, ya que “el mercado y el propio contexto podrían sufrir cambios”. Emili Esteve, director técnico de Farmaindustria, pidió acceso a dicha metodología para que las compañías puedan adaptarse, aunque las autoridades han reconocido que de momento se trata de un documento de trabajo interno cuya eficacia será testada.
En cuanto al coste efectividad, Del Castillo admitió que el procedimiento elegido se basa en la comparación del nuevo fármaco con el estándar de tratamiento, enfrentando los costes y resultados de las distintas opciones. En este sentido, el subdirector general de Calidad de Medicamentos y Productos Sanitarios, Carlos Lens, admitió que no se van a pagar costes superiores o iguales por pequeñas innovaciones, “ya que supondría mantener un precio alto otros diez años”. Aunque en este punto, como señaló el jefe de Medicamentos de Uso Humano de la Aemps, César Hernández, hay que buscar un equilibrio, porque “si solo financiamos las grandes innovaciones estas no llegarán”.
En cuanto a la remuneración de los fármacos que vengan a cubrir una laguna terapéutica, la administración promete ser más sensible, aunque con algunas reservas. Es el caso de los tratamientos end of life, aquellos que ayudan a alargar algunos meses la vida de pacientes en fase terminal. “A estos pacientes no se les implanta un marcapasos y nadie se escandaliza”, señaló Lens, que recordó que se encargará a un grupo de académicos el diseño de una fórmula para valorar la innovación.
Igualmente, sugirió a la industria que deje de pedir precios “desmedidos”, ya que, dijo, “podríamos vernos obligados a decir que no a muchas solicitudes porque el SNS ha llegado al límite en lo que tiene que ver con el capítulo 2”.
Para evitar este extremo, algunos, como Juan Jesús Cruz, presidente de la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM), piden reconsiderar la asignación presupuestaria. Por su parte, Lens aludió a los acuerdos de riesgo compartido. En este punto coincidió con Antoni Gilabert, gerente de Atención Farmacéutica del CatSalut, firme defensor de aquellas “fórmulas que ayuden a romper con la lógica del beneficio-ahorro”, y que propuso, por ejemplo, la fijación de una tarifa plana que sirva para cubrir los gastos de cada enfermedad.
Por otro lado, Del Castillo aludió a la contribución al PIB de las compañías, que será certificada por el Ministerio de Industria con base en las calificaciones del Plan Profarma. Otros elementos que podrían resultar definitorios para la decisión de reembolso serán “la gravedad de la enfermedad, el hecho de el fármaco en cuestión que se dirija a una enfermedad rara o el precio del medicamento en otros países”.






































