La Federación de Asociaciones de Farmacias de Cataluña (Fefac) ha mostrado su objeción a la aplicación del copago a los medicamentos hospitalarios de dispensación ambulatoria, ya que considera que “no aporta nada a la racionalización en el consumo de estos fármacos ni mejora su uso, ya que son medicamentos prescritos y controlados por médicos de atención especializada”. Sin embargo, desde Fefac precisan que en caso de que no se dé marcha atrás y finalmente se aplique esta medida “lo más lógico es que estos medicamentos sean dispensados en las oficinas de farmacia”.
A este respecto, desde la patronal que preside Antonio Torres se justifica esta petición en el hecho de que “la dispensación a través de la red de farmacias de Cataluña de estos medicamentos mejoraría el acceso a los mismos”. Y es que, tal y como precisan, actualmente los pacientes deben ir a recogerlos al hospital, en muchas ocasiones alejado de su domicilio, mientras que retirar la medicación en su farmacia habitual facilitaría el acceso y la adherencia a los tratamientos, gracias a la accesibilidad y proximidad de las farmacias.
Asimismo, y al margen de aportar eficiencia a la recaudación del nuevo copago, el objetivo de la federación de farmacias con esta propuesta es “mejorar la calidad de la atención a los pacientes, potenciar su rol como agentes de salud y el reconocimiento profesional, pues la ganancia económica que les comportan estos medicamentos está limitada por ley, a pesar de su elevado precio”, y, al mismo tiempo, “mejora de la eficiencia en el proceso de dispensación, facturación y seguimiento de estos productos”. De este modo, aseguran que “las farmacias ya disponen de la estructura y experiencia necesarias, pues cuentan con el sistema de receta electrónica que las conecta con centros de salud y Administración, mediante el que los médicos prescriben y validan y las farmacias dispensan y cobran de forma controlada y unificada a través de la misma red informática”. Y ponen datos sobre la mesa: “este sistema ya funciona para el resto de medicamentos (se dispensan 11 millones de recetas al mes), mientras que los hospitales deberían implantar mecanismos y recursos técnicos y humanos para realizar el cobro y seguimiento, lo que supondría duplicación de estructuras y la generación de gastos sin que ello aporte ningún valor extra”.
Por otro lado, manifiestan que las farmacias comunitarias pueden ayudar a aliviar la carga de trabajo de los equipos de farmacia hospitalaria, como ya ha sucedido con la receta electrónica, que ha supuesto un 8 por ciento de reducción de visitas al médico desde su implantación (lo que representa más de 17 millones de visitas de atención primaria ahorradas en cuatro años). “De esta manera, los equipos hospitalarios dispondrían de más tiempo para dedicar al seguimiento de los pacientes que requieren de una atención más especializada”, afirman. Sobre este particular, inciden en el hecho de que ha aumentado de la actividad de los hospitales destinada a dispensar fármacos a pacientes no ingresado: en los últimos diez años el gasto de medicamentos hospitalarios de dispensación ambulatoria ha crecido un 130 por ciento (de 283 millones de euros en 2003 ha pasado a 649 millones en 2012, según datos del Servicio Catalán de la Salud.
Por otro lado, desde Fefac afirman que “la razón de existir de la farmacia hospitalaria es dar servicio a los pacientes ingresados, mientras que las oficinas de farmacia, con profesionales formados y expertos en el medicamento y capacitados para la realización del seguimiento farmacoterapéutico, tienen su razón de ser en la atención a los pacientes ambulatorios, es decir, extrahospitalarios”.






































