Bartolomé Beltrán Jefe de servicios médicos
A3Media
| viernes, 02 de octubre de 2015 h |

Aterrizo en Huelva y me encuentro con reivindicaciones. No me las hacen ni Blanca Fernández Pino ni tampoco Begoña Martínez Robles quienes están inmersas en sus Jornadas Iberoamericanas y Andaluzas de la Visión para centrarse en el control de la miopía. Pero yo con mi propia tricotosa y mi amigo Molinero nos encargamos de investigar. Los ópticos-optometristas andaluces, a través del Colegio Oficial de Ópticos-Optometristas de Andalucía, reclaman desde hace años a la Administración Pública la creación de la categoría profesional de óptico-optometrista como personal estatutario del Sistema Sanitario Público Andaluz (SSPA).

Según los optometristas andaluces, la inclusión como personal estatutario del óptico-optometrista dentro del SSPA, en colaboración con los servicios de Oftalmología, puede mejorar el resultado funcional de la visión de un paciente, además de reducir el coste de la atención especializada.

El optometrista es un profesional con formación superior, capacitado para responder a problemas y alteraciones de salud visual, que puede además detectar patologías de salud ocular y canalizarlos coherentemente hacia los niveles de complejidad superiores. Utilizar para el nivel primario de atención a profesionales capacitados para otros niveles superiores significa desaprovechar mano de obra especializada, lo que supone un derroche económico. Desde el Colegio de Ópticos insisten en que existen estudios que demuestran que la Optometría es una profesión de atención de nivel 1 (en el que se encuentra la promoción de la salud y la prevención de la enfermedad o la incapacidad), de costo tolerable para la administración, alta aceptación social y resultados sanitarios muy positivos. En este sentido, alegan que la asistencia prestada en consultas especializadas tiene unos costes muy elevados, en comparación con las consultas de atención primaria.

Según fuentes de la Consejería, la especialidad de Oftalmología, aún estando dentro del plazo máximo de respuesta que prevé el Decreto 96/2004 de 9 de marzo, es de las consultas que mayor retraso asistencial acumula en los últimos años. Y si nos centramos en datos de centros hospitalarios concretos de gran afluencia, según la provincia, los datos son mucho más pesimistas, acumulando retrasos de atención de hasta 55 días. En este sentido, al impedir la incorporación del optometrista al sistema sanitario en el nivel primario, se están desatendiendo las necesidades en el segundo y tercer nivel, debido a las listas de espera.

Además de detectar, prevenir y educar sobre anomalías que se perciban en el sistema visual, el óptico-optometrista, después de ejercer una evaluación personalizada, ofrece una serie de soluciones que permiten corregir esos defectos . El uso de gafas o lentes de contacto, ejercicios de terapia visual o filtros específicos son algunas de las alternativas que este profesional sanitario puede ofrecer para que la población enriquezca su salud visual.

El óptico-optometrista educa a la población con el fin de preservar una adecuada salud visual en casos donde esta puede verse perjudicada, como es el caso de la exposición directa a los rayos solares, la conducción nocturna o en lesiones derivadas del deporte o en el trabajo.

El optometrista es un profesional capacitado para responder a problemas y alteraciones de salud visual además de detectar patologías de salud ocular