Antonio Nieto Director de El Global | viernes, 29 de enero de 2016 h |

La sanidad, por fin, aparece en las negociaciones al más alto nivel (noten mi tono irónico) que están llevando a cabo los partidos políticos de cara a intentar formar gobierno. Una semana más, hablamos de lo mismo. Ya lo siento. Al menos podemos incluir notas sanitarias en este complejo escenario en el que nos encontramos. Con la economía resintiéndose y en números cercanos a los que anticiparon la crisis económica seguimos instalados en esta especie de Juego de Tronos ‘cañí’ sin solución a la vista.

Las negociaciones me recuerdan a un mercado persa donde para calmar las ansias de compraventa de los mercaderes se ofrece el oro y el moro y así poder perpetuarse en la poltrona. No es lo que tendrías que ser, un ejercicio de responsabilidad. Y en esas estamos cuando al presidente del Gobierno en funciones se le ha ocurrido incluir el Real Decreto-ley 16/2012 en las negociaciones. Mariano Rajoy sirve la cabeza del decreto en bandeja de plata. Tras defender a capa y espada el texto normativo, sin escuchar las propuestas de nadie y sin moverse un centímetro de sus ideas, ahora sí que es posible tumbar su biblia sanitaria, al menos en parte. Curioso. Más nos valdría a todos que cogieran lo mejor, lo más sensato, lo más sostenible de todos los programas para construir una sanidad mejor, sensata y sostenible. No tanto destruir, sino más bien construir juntos, con todas las fuerzas políticas y actores implicados. Suena utópico, incluso electoralista, pero ese es el verdadero Pacto por la Sanidad. Un acuerdo que estuvo muy cerca de hacerse realidad la pasada legislatura, más de lo que muchos imaginan. Y que no se llevó a cabo por lo de casi siempre.

Sigo insistiendo en que es el momento de sumar, no de seguir buscando el calor de la poltrona. Dejar paso a ideas sin colores. Ideas con razones y eficientes. Semana de nuevo decisiva. ¿Será la definitiva o habrá que seguir esperando a que se pongan de acuerdo?

El hasta ahora intocable Real Decreto-ley 16/2012 es ya moneda de cambio en las negociaciones por la presidencia del Gobierno