Director de El Global viernes, 06 de marzo de 2015 h
La intensa, interesante y multitudinaria jornada sobre la hepatitis C que celebramos la semana pasada creo que nos ha servido a todos para constatar que el tema de la hepatitis C ha alcanzado un punto de cordura necesario y esperado. Pero llegar a esto no ha sido fácil y mantener ese grado de sentido común me parece que tampoco lo va a ser. Los motivos están claros: elecciones, intereses, irresponsabilidad y demagogia. Ni más ni menos.
Llegados a un punto donde lo que interesa es sumar, principalmente por el bien final de los pacientes, nos encontramos con personas que se empeñan en restar, en medrar y en emponzoñar el Plan Nacional de Abordaje de la Hepatitis C. Porque este plan podrá parecernos mejor o peor, su financiación sonarnos a ciencia ficción, pero creo que se ha elaborado un documento excepcional basado en criterios médicos y con el apoyo de pacientes y sociedades científicas. Y eso es lo importante, el consenso. Sin presiones, ni injerencias de ningún tipo. Ahí está una de las claves.
El resto podemos buscarlas en la capacidad de negociación del ministerio, en este caso de Agustín Rivero, y del empeño de la industria innovadora en llegar a acuerdos buenos para todos. El esfuerzo de las compañías en este asunto también es importante. Al igual que la paciencia de los pacientes.
Ahora podemos empezar a discutir de lo que queramos y cuando queramos, pero sin la que pueda venir dad por las promesas de cargos futuros en la política nacional, autonómica, local o de la comunidad de propietarios. Actuar así me parece irresponsable, básicamente porque es momento de sumar, no de emponzoñar.
Una vez más traigo a este hashtag la famosa responsabilidad política ya que ahora la exigencia se traslada a las comunidades autónomas. El trabajo ya está hecho así que ahora toca prescribir y facilitar esos tratamientos. Todos iguales. Sin diferencias marcadas por el código postal, algo que lamentablemente se está convirtiendo en demasiado habitual.
El tema de la hepatitis C ha alcanzado, al fin, un punto de cordura más que necesario
@Antonionietos






































