| viernes, 02 de octubre de 2015 h |

Lo audiovisual nos rodea. Y desde que nació, el cine ha moldeado la sociedad. Hace mucho que Hollywood marcó los cánones y clichés que hoy componen nuestras costumbres. Y si hoy el mejor cine se hace en la televisión, podríamos decir que vivimos en la época de los ‘cliffhanger’, esos finales de infarto que dejan a la audiencia con la boca desencajada. Los habitantes de cierta isla nos ayudaron a saber que para crear un buen ‘cliffhanger’ vale cualquier cosa: una imagen, una acción, una frase… También una enmienda,como muy bien han demostrado los ‘guionistas’ del serial de las enmiendas sanitarias, que a su paso por el Senado han planteado un mar de dudas y preguntas.

Y como todo buen ‘cliffhanger’ que se precie, las respuestas no serán obvias ni aparecerán, como quien dice, en el próximo episodio. Podría ser que el gran protagonista de esta historia, el grupo parlamentario popular, decida por H o por B modificar el argumento en el Senado o en el Congreso y eliminar la coletilla añadida a la enmienda de los descuentos que ha impactado en el sector de la farmacia tanto o más que la más cruel de las muertes orquestadas por George R. R. Martin. Podría ser. Pero podría ser que no. Podría ser que la enmienda siguiera su curso inamovible, en cuyo caso el desenlace probablemente no estaría a la vista cuando se haya aprobado el proyecto de Presupuestos Generales del Estado, y quién sabe si lo estaría para cuando las cuentas públicas hayan entrado en vigor, y empieza a correr el reloj para articular ese sistema informático que conectará a todas las farmacias con el Ministerio de Sanidad y de buena cuenta de todos los descuentos.

Otra gran X queda en el camino, ya que la continuidad del proyecto presupuestario pende del hilo de las generales. Cristóbal Montoro lo recordó la semana pasada: ante un cambio de gobierno el proyecto puede modificarse, lo que también podría afectar a la enmienda de marras.

Algo de razón tiene la farmacia cuando se queja de ser ‘la que siempre acabado pagando’. Algo de razón tiene la industria cuando insiste en no ser percibida como “enemiga” por comportamientos individuales que no reflejan los del colectivo. El sector farmacéutico español necesita confianza. No hablamos de un cheque en blanco; solo de algún reconocimiento sin condicionantes.