| viernes, 21 de enero de 2011 h |

Pablo Martínez, periodista e historiador

La Sociedad Española de Salud Pública y Administración Sanitaria (Sespas), que agrupa a 11 sociedades científicas con más de 3.600 miembros, elabora cada dos años un dictamen sobre la situación de la salud en nuestro país. Un informe que siempre llama la atención por lo riguroso de sus reflexiones y su acierto en perfilar tendencias. Acaban de presentar, con un ligero retraso, el Informe Sespas 2010, y en él abordan una cuestión fundamental. La salud, explican, no depende sólo ni fundamentalmente de la asistencia sanitaria, sino de las condiciones de vida y de trabajo en las que vivimos. Es decir, la salud no mejora por incrementar el número de hospitales y centros de salud.

Por el contrario, otros elementos sociales (como pueden ser las condiciones de vida y de trabajo, la educación, el agua y el saneamiento, la vivienda y los hábitos relacionados con la salud) inciden de manera determinante sobre nuestra salud presente y condicionan la futura. El principal objetivo del Informe Sespas 2010 es contribuir al avance del principio: “Salud en todas las políticas”.

Dada la transversalidad de estos determinantes en múltiples ámbitos de decisión individual y colectiva, desde Sespas abogan por un cambio radical de enfoque, por una reorganización en la que están implicados el Estado, las autonomías y la sociedad civil, que aborde la salud en todas las políticas y no solamente en las referidas a los servicios sanitarios. Algo así como lo que ya se hace con la obras públicas con el impacto ambiental, que se tenga en cuenta el impacto en salud de muchas decisiones políticas de nuestro día a día.

Tardará en conseguirse pero es un objetivo imprescindible en el actual escenario de persistente déficit de financiación del SNS. En el ámbito farmacéutico, para el que resulta fundamental para su supervivencia la sostenibilidad, trabajar para promover la salud desde la vigilancia de los determinantes de salud es una función en la que los boticarios deben tener protagonismo. Educadores de la salud por su formación y relación directa con el paciente, deben estar presentes en el puente de mando del cambio de rumbo.