Jesús Aguirre, portavoz de Sanidad del Grupo Popular en el Senado, tiene muy claro como debería funcionar el Sistema Nacional de Salud. Aboga por un máximo respeto a las competencias, ya sean profesionales (en respuesta al polémico informe de la OMC); autonómicas (en respuesta a la inequidad del SNS) o parlamentarias (respecto al propio papel del Senado). EG ha hablado con él.
Pregunta. Como médico y senador, ¿qué valoración hace de la gestión de la crisis del ébola?
Respuesta. Tengo bastante experiencia en crisis sanitarias. Trabajé activamente en la pandemia de la Gripe A y sé cómo funciona la alarma sanitaria. En este caso veo positiva la gestión de la crisis del ébola por parte del ministerio. Si hacemos una comparativa con la gripe aviar, como afectaba a dos ministerios, María Teresa Fernández de la Vega asumió el cargo, como ahora lo ha hecho Soraya Sáez de Santamaría, y la ministra de Sanidad era una más del grupo. Lo que no hubo fue confrontación desde el punto de vista político. Yo intenté hacer dos preguntas a Trinidad Jiménez y mi propio partido me dijo que no era el momento de apretar. Esta es la diferencia que ha habido en el trato político.
P. ¿Cómo valora el informe de la Organización Médica Colegial sobre el sector farmacéutico, que entre otras cosas plantea la liberación del sistema de farmacia?
R. El modelo mediterráneo de farmacia es un modelo asentado en España, tenemos 22.000 oficinas de farmacia con 22.000 farmacéuticos y como médico valoro positivamente el modelo. El farmacéutico es el mediador en salud que da educación al ciudadano para la salud y además tenemos la gran ventaja de que tenemos una farmacia a tiro de piedra. Comprendo que los farmacéuticos no estén de acuerdo, pero no creo que tenga polémica.
P. También se plantea el tema de la prescripción farmacéutica…
R. La persona cualificada para prescribir es el médico. Esta es la premisa sobre la que hay que partir. Que el enfermero pueda utilizar medicamentos propios de su profesión y un seguimiento pactado con el médico es positivo para el paciente. Al igual que el farmacéutico haga seguimiento farmacoterapéutico. Por tanto, seguimiento farmacoterapéutico, no prescripción de medicamentos. Hay que sumar, nunca restar. En este caso, sumar profesiones sanitarias, como enfermería y farmacia, pero siempre en beneficio del paciente.
P. Los médicos denuncian trabas en la libre prescripción. ¿Qué opina?
R. Según la Ley del Medicamento hay que mantener la equidad de la accesibilidad de los ciudadanos a los mismos medicamentos. Para eso, quién tiene potestad para poner el precio a un medicamento y decidir que fármaco entra en el SNS debe ser el ministerio a través de la Agencia Española del Medicamento. Por tanto, lo primero es mantener la equidad en la prescripción de los propios farmacéuticos. No me valen equivalencias terapéuticas, mientras que no estén avaladas por el ministerio; ni subastas mientras no estén refrendadas por Sanidad a través de una central de compras; tampoco me valen los algoritmos aunque sean en comunidades de mi propio signo político. Tanto los profesionales como los usuarios tienen que tener la misma accesibilidad. El ministerio ha intentado que haya un solo sistema sanitario, aunque existan 17 comunidades y de 17 formas de verlo.
P. ¿Hay solución a la inequidad o es un mal inherente al sistema sanitario?
R. La solución la tiene que dar la Ley del Medicamento. Cualquier decisión diferente supone una toma de competencias que no le corresponde a la comunidad autónoma. El ministerio actúa cuando se saltan a la torera estas competencias. Por ejemplo, con la subasta de Andalucía. Ya vamos por la quinta. Está provocando una alteración en el precio de los medicamentos y a los pacientes polimedicados les provoca un choque que cada mes le cambien la caja y se pierde en adherencia. Otras comunidades también han intentado cambiar el precio de los fármacos como puede ser Madrid con el euro por receta en Madrid. Y el PP también lo plantó, incluso siendo en un Gobierno nuestro. Era inconstitucional y pusimos remedio. Intentamos poner medios legales que competen al ministerio para mantener la cohesión y la equidad. Lo que esperamos es que los consejos interterritoriales sean ejecutivos y no consultivos y tengan capacidad de cumplir lo que se dicte.
P. ¿Vería factible un fondo común para garantizar el acceso a las innovaciones terapéuticas?
R. El ministerio tiene un presupuesto de sanidad y que baje su presupuesto global no supone nada, ya que quién gestiona es la comunidad autónoma a través de los impuestos y las transferencias que hace el gobierno. Aunque las innovaciones entren poco a poco, se va haciendo, vamos más lento de lo que quiere el laboratorio pero a buen ritmo.
P. Hablando de financiación, ¿apostaría por una financiación finalista para Sanidad?
R. Ese ha sido siempre el gran debate. Yo personalmente sí que apostaría. Ser finalista significa que lo que se saca de los impuestos especiales vaya directamente a Sanidad. Lo que no puede haber es una disparidad de presupuestos tan grande entre comunidades. No puede ser que Andalucía tenga 900 euros por habitante y año y País Vasco tenga 1.540. Lógicamente con ese presupuesto los problemas de una comunidad no son los de otra. Si conseguimos meterla en una buena coctelera y sacar un coctel que nos guste a todos, perfecto, pero teniendo en cuenta que el beneficio de una comunidad no debe hundir en la miseria a otras. Hay una cosa que se llama solidaridad. Hay comunidades más ricas y no podemos pensar en una Sanidad de primera, de segunda o tercera.
P. ¿Ve posible un pacto por la Sanidad o es una batalla perdida?
R. El Pacto por Sanidad es una pena. La imagen que damos los políticos es patética. No entiendo que no nos pongamos de acuerdo en una cosa tan importante. Pero el ministerio no ha estado de brazos cruzados. Ha llegado a un pacto muy interesante con los profesionales
P. El debate de la utilidad del Senado no es nuevo. ¿Es urgente esa reforma?
R. Creo que sí. Al Senado se le puede sacar mucho más partido. Es una cámara interdepartamental, es decir, que si hay inequidades entre comunidades autónomas, donde debería solventarse es en el Senado. Creo que esta sería la gran reforma. La asignatura pendiente para potenciar el Senado es que sea la cámara encargada de dirimir cualquier tema legislativo que pueda afectar a diferentes comunidades autónomas ante legislaciones de una comunidad autónoma.
No me valen equivalencias terapéuticas, ni subastas, ni algoritmos. Lo primero es la equidad”
Apuesto por una financiación finalista. No puede haber una disparidad tan grande entre las comunidades”






































