La sensación que tuve tras el cara a cara entre los candidatos Alfredo Pérez Rubalcaba y Mariano Rajoy fue, cuanto menos, sorprendente. De P. Rubalcaba me sorprendió, a peor, su insistencia en un tema que ya se desmintió hace semanas: las Sanidad pública se queda con los pacientes caros, y la privada con los baratos. El Instituto para el Desarrollo e Integración de la Sanidad (IDIS) lo dijo en el Congreso Nacional de Semergen muy claro: la Sanidad privada trata algo más del 20 por ciento de los pacientes oncológicos, coincide con su cuota sanitaria. Los datos de otras intervenciones quirúrgicas lo confirman. Es un tópico más, una creencia popular, pero es injusto con la Sanidad privada y no entiendo que se la denoste continuamente. Si hay nueve millones de españoles que recurren a la privada, mejor para la pública. Otra vez el juego de los buenos y de los malos. Aburre.
Debo reconocer que me sorprendió el dato preciso que dio Rajoy sobre que el 20 por ciento de la Atención Primaria de Cataluña, con el tripartito en el poder, eran conciertos público-privados. O está aprendiendo mucho de Sanidad en poco tiempo, o sabía que Rubalcaba le atacaría con la privatización de la Sanidad. Los recortes en materia sanitaria son y serán el debate político en los próximos meses.
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