El Gobierno tecnócrata italiano en un intento de demostrar que está por la acción, ha anunciado una serie de medidas, incluyendo la supuesta “liberalización” de la farmacia.
Italia no es España: en Italia ya existe una estantería bajo llave en algunos supermercados con medicamentos sin receta. Aquí preocupa a los gobernantes de uno y otro signo el abuso de los medicamentos sin o con receta (vean la campaña sobre la “automedicación” de estos días). España se parece a Francia, Alemania o Bélgica, donde existe planificación y titularidad. Que la Fundación Alternativas (presidida por José Luis Rodríguez Zapatero) y la Fundación Faes (presidida por José María Aznar) coincidan, indica que algo raro pasa. Raro, raro. Liberalizando o desregulando “a la navarra” no se controlará el gasto en medicamentos, no se crearán puestos de trabajo (se moverán de unas farmacias a otras como empleados o como autoempleados ruinosos), aquellos que hayan adquirido, hipotecándose, las farmacias en los últimos tres años se irán a la ruina y, por último, el gasto en medicamentos subirá algo más (debido al incremento de la oferta en forma de más farmacias). Y habrá más: a corto plazo provocará ruina, a medio, concentración en zonas comerciales y cierres, a largo plazo…ningún beneficio para nadie.
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