irene fernández Madrid | lunes, 12 de diciembre de 2011 h |

Pregunta. Siempre usas Twitter…

Respuesta. ¿Twitteo la entrevista?

P. Venga.

R. No, mejor no, no doy para tanto, no soy mujer.

P. Pero sí padre de tres niños, farmacéutico, vocal del Colegio de Farmacéuticos Madrid. Así te defines en Twitter. ¿Abreviamos con #jaimetodoterreno?

R. Jaime que no llega a todo, más bien. Todo el día voy corriendo, el tiempo es exigente.

P. ¿De dónde lo sacas?

R. Lo primero que hago a las siete es abrir Twitter y el correo, luego en la comida y por la noche.

P. ¿Sabes que esto engancha?

R. Procuro no engancharme. Entré con desconfianza. No estaba acostumbrado a decir lo que pensaba en público, procuro tener un perfil bajo. Pero se accede a información interesante. No solo te relacionas con compañeros, también con médicos, enfermeros, políticos, periodistas…

P. Lo tuyo va de esfuerzos, porque te gusta la bici de montaña. ¿Qué exige más, la ascensión a un puerto o compaginar tres niños con una farmacia 12 horas?

R. Compaginar todo eso. Tener tres niños hace que mi etapa profesional sea mucho más exigente.

P. Supongo que no te planteas ampliar el horario a 24.

R. No, en absoluto, me lo planteo al contrario, bajarlo a ocho.

P. El Angliru es el puerto más duro de la vuelta ciclista a España. ¿El pelotón sois los boticarios y la meta la financiación?

R. Estamos ahora en una etapa de supervivencia, nos quedan unos años duros, puro sufrimiento, como la bici, y hay que pasar esta etapa como mejor podamos.

P. ¿Te imaginas negociar con la consejería vía Twitter?

R. No. Decimos cosas que no pueden quedar en público.

P. ¿Cuál es el trending topic de la farmacia? ¿#Impagos?

R. Sí, y la sensación de burnout. Estamos incentivados cada vez a prestar menos atención al paciente. Estamos subsistiendo.

P. Un tema en Madrid fue #queremosalgomas. ¿Qué quieren los boticarios madrileños?

R. Queremos una etapa de estabilidad para coger impulso.

P. ¿Debería haber más followers de la farmacia?

R. Sí, y más compañeros puestos en nuevas tecnologías. Igual que la farmacia fue pionera en informatizar la gestión del stock, en Twitter nos queda mucho.

P. Group leader de ‘Farmajoven’, ¿qué se cuece por allí?

R. Fui leader de un grupo fantástico. Los jóvenes tienen miedo por la hipoteca, la comida de sus hijos y pagar la farmacia, y estamos en una cuesta descendente.

P. ¿Y son twitteros o no?

R. No tanto como me gustaría.

P. ¿Qué opinan tus padres, también farmacéuticos, del 2.0?

R. No lo ven necesario. Siempre se nos dice que los farmacéuticos somos conservadores, millonarios y se nos viene considerando de derechas. Pero, por algunos twitteros, gente muy significativa que no son precisamente de derechas, esto está cambiando.

P. ¿Y qué me dices de la relación con el paciente en Twitter?

R. Muy escasa. Pero esto es como lo de las farmacias virtuales, en España no hacen falta. El paciente se puede relacionar cara a cara.

P. Cara a cara, ¿a quién te gustaría desvirtualizar?

R. ¡A ti ya lo he hecho! A Pepe Martínez Olmos (@PmOlmos), a @FarmaciaBarbera, a @Fjavierguerrero, y seguro que me dejo a alguno, que me perdonen.

P. ¿Hay mucho troll en el sector?

R. Sí, alguno hay.

P. ¿Y harán falta gurús en farmacia de cara a la nueva legislatura?

R. Gurús es lo que menos necesitamos. Necesitamos esfuerzo y comprender que para el futuro, si subsistimos es porque seremos útiles de manera sanitaria.

P. Pon un hashtag a la entrevista.

R. No sé ahora mismo, pero… ¡Voy a preguntar en Twitter!

Jaime Antonio Acosta Gómez (Granada, 1976) es vocal de titulares de oficina de farmacia en el COF de Madrid desde 2010, además de group leader de Farmajoven desde 2008, una plataforma con más de 1.200 farmacéuticos jóvenes. La farmacia protagoniza al completo su vida: padres farmacéuticos, casado con una Inspectora de Salud Pública y con botica 12 horas. “La conciliación colegio, más farmacia, más tres niños pequeños, más vivir fuera de Madrid capital resulta complicada”, confiesa. Además, le apasionan los deportes (“abandonados desde que entré en el colegio”) y las nuevas tecnologías. Se levanta ojeando Twitter, aunque “más bien por obligación profesional”.