Infarma ha invitado a Andreu Buenafuente a su inauguración. Es cierto que el conseller Boi Ruiz no acudió, pero imagino que tampoco era momento para inaugurar nada ante un auditorio al que no se le paga. Si Buenafuente hubiera actuado en una cena tras un día de duro congreso, lo entendería más. Pero dejar en manos de un humorista (con el que me río mucho a pesar de que suele disparar más al mismo lado) algo tan serio como la inauguración de un congreso, me suena a “mejor reírnos porque esto es para llorar”. Y puede que tengan razón los organizadores de Infarma en Barcelona, sean quienes sean (es que no sé si es el colegio de Madrid, de Barcelona, la directora que tuvo la idea o la empresa que reparte el beneficio). Tendré que invitar a un humorista al próximo evento de EG: una primera actuación sobre los precios de risa de algunos medicamentos, luego nos metemos muy serios en su debate. El mensaje de Buenafuente fue obvio y un poco provocador: reclamar “lo que es suyo” en relación a los impagos. Puede ser una cápsula de optimismo con buena intención por parte de la organización, sin con la misma cápsula desapareciera la frustración y el dolor de ver la farmacia empobrecer mientras no cobra.
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