Santiago de Quiroga | viernes, 25 de enero de 2013 h |

La coincidencia en el tiempo de la implantación del euro por receta madrileño y la externalización de algunos centros sanitarios ha tenido efectos en la población. Los farmacéuticos de Madrid, por boca de su presidente, han dado explicaciones de la supuesta falta de formularios para quejarse de la nueva tasa. Falta de formularios que no se debe a una mala planificación, sino al estímulo de algunos médicos de centros de salud que han animado a los pacientes a quejarse y objetar la tasa madrileña. El propio consejero catalán, Boi Ruiz, me comentó en el programa Toma Medicina! las insignificantes objeciones que la farmacia catalana había recibido al implantar el euro por receta. ¿Son más quejosos los madrileños que los catalanes? Probablemente tengan el mismo rango de quejas, pero en Cataluña no han tenido de manera simultánea a un sector de los médicos levantados contra la administración sanitaria, como es la situación de la Comunidad de Madrid. Arengar a los pacientes a protestar tiene un tufo embaucador.

Javier Fernández-Lasquetty es ya el consejero de Sanidad que más presión del colectivo profesional (médicos y farmacéuticos) ha tenido. Pero no deben confundirse las reclamaciones legítimas de ciudadanos, farmacéuticos y médicos con las peticiones absurdas de mantenimiento de gratuidad total o de privilegios profesionales. ¿Cuál es la línea que lo separa? La virtud del diálogo, sin duda.

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