“No existe confrontación entre la industria de marca y la de genéricos”, manifestó Julián Zabala, director de Comunicación de Farmaindustria, unas palabras que recibieron contestación por parte de Ángel Luis Rodríguez de la Cuerda, director general de Aeseg, que afirmó que “no somos excluyentes, sino complementarios”. Pero el intento de enterrar el hacha de guerra no oculta hondas diferencias sobre la PPA, sobre todo cuando se plantean casos concretos, como el andaluz. Según Aeseg, allí no hay conflictos tras diez años de PPA. Farmaindustria, en cambio, cita una encuesta realizada hace años según la cual el 25 por ciento de los crónicos polimedicados mayores de 65 años tuvo problema para cumplir su tratamiento.
Unidos pero enfrentados
Redacción Madrid La implantación prescripción por principio activo (PPA) no solamente preocupa a nivel técnico. Los pacientes también son conscientes de las complicaciones que podría acarrear el nuevo sistema y temen las consecuencias de los cambios de medicación en colectivos. Por este motivo, la PPA fue el tema central de una de las mesas de las XXIV Jornadas Nacionales de Enfermos Renales, celebradas la semana pasada en el Ministerio de Sanidad y que moderó el presidente de la Alianza General de Pacientes (AGP) y de la Federación Andaluza de Asociaciones para la Lucha Contra las Enfermedades Renales (Alcer), Alejandro Toledo. Toledo se refirió a las posibles implicaciones del nuevo escenario de prescripción y dispensación, en los que tanto el papel del farmacéutico como el del paciente cobran especial protagonismo. Para los primeros, esta medida implica que los profesionales con capacidad para prescribir deben hacerlo especificando en la receta el principio activo del medicamento y no su nombre comercial. En el caso de los segundos, Toledo señaló que lo importante es que el RDL 9/2011 deja abierta la puerta a la elección por parte del paciente. Sin embargo, en la práctica esta capacidad puede verse minimizada si el paciente no goza de los conocimientos suficientes. En este sentido, Toledo lamenta que “las autoridades sanitarias no tengan intención de formar al paciente”, que es la parte más sensible a este cambio y quien puede verse más perjudicado. Toledo recuerda que los pacientes podrán elegir como ahora su tratamiento siempre y cuando sea el de menos precio de referencia o tenga el mismo coste que el resto. Además, según el presidente de la Alianza General de Pacientes, el problema se agrava al hablar de los enfermos crónicos si no tienen acceso a la información que necesitan a causa de su tratamiento. Así, el presidente de la AGP alertó de que “los enfermos crónicos, como los renales, pueden ver modificado su tratamiento de toda la vida” y ver peligrar así su salud si hay errores como en los medicamentos inmunodepresores no sustituibles. viernes, 11 de noviembre de 2011 h






































