Subdirector de El Global viernes, 16 de enero de 2015 h
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Alonso logró consenso en el Interterritorial y anunció la revisión del copago en el Congreso
Si hay una atracción turística de la que uno no ‘escapa’ cuando recorre la plaza de Djemaa El Fna de Marrakech es de la de los encantadores de serpientes que, flauta en mano, hacen que la cobra de turno se mueva lentamente de un lado a otro al capricho del movimiento que hace el señor que toca el instrumento. El truco no está en la música (las serpientes son sordas), sino en el movimiento rítmico de la flauta de un lado a otro, que es percibido por la cobra como una amenaza y, por eso, lo sigue atentamente por si tiene que defenderse de su ataque. Eso lo saben muy bien los encantadores de serpientes de la plaza de Djemaa El Fna, llevan años haciendo el mismo espectáculo y saben muy bien cómo mover la flauta, independientemente de lo duchos que luego sean siguiendo el: “Re-mi-fa-mi-re. Re-mi-fa-sol-fa-mi-re”. “Re-re-mi-re, re-re-mi-re. Re-re-do-re. re-re-do-re”.
No sé qué tal se le dará la flauta al ministro de Sanidad, Alfonso Alonso, aunque les aseguro que he visto partituras para flauta del Creep de Radiohead (Pablo Honey), pero lo que sí ha demostrado es que sabe dar con la tecla con la que no dio su predecesora en el cargo, Ana Mato. En su estreno en el Consejo Interterritorial hizo como el flautista de Hamelin de los hermanos Grimm y tocó la música que querían oír los consejeros respecto al Plan Estratégico contra la hepatitis C. ¿Resultado? Consenso total. En su ‘estreno’ en el Congreso, volvió a sacar la flauta para anunciar que Sanidad revisará el copago hospitalario. Un alivio para las consejerías de Sanidad autonómicas.
Parece que al final va a ser verdad que Alonso ha llegado al Paseo del Prado con la intención de vender mejor su libro, el del Gobierno. Y los primeros capítulos parece que gustan.
Stéphane Charbonnier ‘Charb’: “L’humour est un langage que les intégristes ne comprennent pas. Quand les activistes ont besoin d’un prétexte pour justifier leur violence, ils le trouvent toujours”. (“El humor es un lenguaje que los fundamentalistas no entienden. Cuando necesitan una excusa para justificar su violencia, siempre la encuentran”).






































