Ángela de Rueda Madrid | viernes, 03 de febrero de 2017 h |

Tener una oficina de farmacia en propiedad es una aspiración de muchos farmacéuticos. Unos lo tienen más fácil que otros, como aquellos profesionales a los que la farmacia les viene por tradición familiar y ya cuentan con una licencia en ‘casa’. Aquellos que no han tenido esa suerte, tienen que pasar por una serie de periplos, en su mayoría formativos, para ir haciendo números y sumar la máxima puntuación que puedan. Si se llega a lo más alto, igual se puede uno acercar a casa o a la familia, y si todavía no se logra, puede tocarle una farmacia menos ‘apetecible’, situada en un pueblo alejado o con escasos vecinos y, con ello, menos pacientes potenciales.

El pasado 27 de enero se publicó la lista con las puntuaciones para la apertura de 19 farmacias que responde al último concurso que convocó la Comunidad de Madrid. En este por primera vez se ha otorgado una puntuación directa de siete puntos por haber ejercido en una farmacia en situación de viabilidad económica comprometida (VEC) al menos durante un año. Por un lado, desde Gómez Córdoba Abogados, recuerdan que no es una medida proporcional al tiempo de ejercicio, sino que a todos los boticarios, fuera cual fuera la duración de su actividad, les han concedido los mismos puntos.

Por otra parte, el presidente de la Sociedad Española de Farmacéuticos Rurales (Sefar) Javier Guerrero, va más allá y llama la atención sobre que en vez de siete, deberían haber dado ocho puntos según indica la propia normativa. Así, se refiere a la Ley 8/2012 de Medidas Fiscales y Administrativas que modifica el artículo 43 de la ley de 1997 que fija el baremo de Madrid. De tal modo, la norma indica que, por haber ejercido en farmacia VEC, se dará el máximo de puntos que se haya otorgado en alguna otra categoría. Pues bien, hay un mérito en el que se conceden ocho puntos como es el, improbable pero posible, caso de tener en todas las asignaturas una matrícula de honor.

Sobre la importancia que esta puntuación directa ha tenido sobre el resultado final, lo cierto es que si la máxima obtenida en Madrid ha sido de 28,68 puntos, —aunque lo habitual es que ronde los 24 puntos—, siete puntos pueden suponer mucho. En este sentido, Guerrero identifica que “al final esto supone el 25 por ciento de la puntuación total, así que es algo determinante”. Es cierto que más que una ventaja competitiva lo que el presidente de Sefar considera, es que es una compensación a todos los años de haber desarrollado la profesión farmacéutica con un cierto aislamiento. Así, como manifiesta Guerrero: “lo veo de sentido común, es un incentivo y una oportunidad, aunque no es una panacea” señala.

Miguel Ángel Navarro es un claro ejemplo. Es uno de los solicitantes al último concurso que convocó la Comunidad de Madrid en 2015, y ha quedado en segunda posición en tres de las siete listas. En su caso, según explica a EG no sólo lleva un año de ejercicio en una botica VEC sino que lleva 10 años. Entonces compró una farmacia sin saber que le permitiría obtener estos 7 puntos que otorga el baremo en Madrid. El farmacéutico reconoce que “sin esa puntuación me habría tocado una farmacia muy al límite, así que a mí me ha supuesto una diferencia”. A pesar de ello, considera que “lo prioritario sería que existieran los mismos baremos para todas las Comunidades Autónomas”, y con ello garantizar un acceso en igualdad.

Para Navarro, que se premie de algún modo el ejercicio en boticas VEC “es de justicia, porque somos el segmento más desfavorecido de las farmacias”, explica. A pesar de esa concesión de siete puntos, que en su caso han supuesto una gran diferencia, recuerda que no se ha quedado parado en el pueblo de Soria donde ejerce —que cuenta con 230 habitantes, que en invierno se reducen a 150—. Por el contrario, además de ejercer durante 10 años en botica VEC, tiene un doctorado, un máster, publicaciones y ha realizado varios cursos. De este modo, y gracias a que puntúa en todos los méritos que se valoraban en la convocatoria, ha podido llegar a la puntuación. Por ello, “no se nos está regalando nada, porque si no te lo has currado no te lo van a dar”, apunta.

Por su parte, Inmaculada Gómez Soto, de Gómez Córdoba Abogados, destaca que lo que sucede es que las Comunidades Autónomas no sacan a concurso nuevas farmacias por iniciativa propia, sino que lo hace tras la solicitud de los farmacéuticos. De hecho, la Comunidad de Madrid lleva una década sin sacar a concurso farmacias de oficio, según denuncia. En este sentido, el presidente de Sefar considera que “si el Consejo Interterritorial sirviera para armonizar las políticas, habría un criterio común”-

Variabilidad de criterios

De este modo, desde 2005 se han convocado varios concursos (ver tabla). En ellos, además de otros criterios, se ha primado, por ejemplo, la ruralidad que se mide según si la farmacia se sitúa en una población con un mínimo número de habitantes, que se establece en una cifra variable según la zona geográfica. Aunque sólo en el caso de la Comunidad de Madrid se ha otorgado puntuación directa de 7 puntos por cumplir el criterio de ejercicio en una farmacia VEC.

Hay que recordar que cada convocatoria establece un baremo con una distribución de la puntuación máxima diferente. Además, el criterio de ejercer en poblaciones según sus habitantes, se incluye dentro de la valoración de los méritos profesionales. En el caso de Castilla-La Mancha y Aragón, cuenta hasta un máximo de 40 puntos. En Cantabria y Andalucía se tiene en cuenta en caso de empate. Y en los casos de la Comunidad Valenciana y Murcia se otorga la puntuación directa con un máximo 8 y de 2 respectivamente al margen de los méritos profesionales.