El COF de Guipúzcoa ha arrancado un programa para la detección del riesgo de diabetes mellitus tipo 2 en farmacias. Con motivo de esta iniciativa, el presidente colegial Ángel Garay analiza para EG el rol de la farmacia ante la calificada como “pandemia del siglo XXI” y otros retos a los que se enfrentan.
P. ¿En qué consiste el programa que se acaba de iniciar?
R. El objetivo es detectar el riesgo de padecer diabetes y a la vez incentivar la intervención del farmacéutico en la prevención de la enfermedad. También queremos tener un impacto positivo en la salud y con ello generar ahorro económico al sistema sanitario. La sinergia entre el Colegio y las empresas del sector es muy interesante.
P. ¿Reciben formación los boticarios?
R. Las 120 farmacias participantes, que son casi la mitad, han sido formados por el equipo del COF y cuentan con los medios materiales e informativos.
P. ¿Estos servicios apuntan al cambio del rol del boticario en la prevención?
R. Sí. Además, en materia de medicamentos las farmacias de la provincia somos activas, y esperamos seguir así, en el seguimiento farmacoterapéutico y los resultados en salud. Eso ya no es prevención sino intervención directa.
P. ¿Qué otros proyectos hay a la vista?
R. Queremos también integrar a otros profesionales para futuros proyectos. La idea es participar conjuntamente con médicos de primaria y enfermería, y estamos convencidos de que las cosas saldrán mejor así que haciéndolas solos.
P. ¿Qué retos habrá que afrontar en futuras acciones?
R. La botica debe estar en sintonía con servicios sociales, médicos y enfermeros de Atención Primaria, y se ha hecho un esfuerzo. La comunicación es imprescindible para que la farmacia esté integrada en el todo asistencial. Este mes lo presentaremos a los profesionales de AP. Hay que comunicar para cooperar y dar una mejor atención al paciente.
P. ¿Se hará realidad el programa de SFT financiado por la Consejería de Sanidad, previsto para 2016?
R. Lamentablemente se ha retrasado, aunque esperamos firmarlo en febrero. Al final la decisión depende de los políticos, porque un servicio como este debe ser remunerado. Además, hay que recordar que los médicos lo apoyan.






































