Los resultados de las elecciones generales no han hecho sino confirmar la tendencia apuntada desde los pasados comicios europeos. De un tiempo a esta parte, las nuevas fuerzas políticas han ganado terreno y han dado una buena dentellada al pastel de votos al que tan acostumbrados estaban a atiborrarse las formaciones políticas de ‘toda la vida’. Así las cosas, todo cambia para que nada cambia. Ni responsabilidad, ni sentido de estado ni nada de nada. Seguimos con lo mismo de siempre. Líneas rojas, propuestas innegociables, luchas internas, pago de antiguos apoyos, promesas para incumplir. Decepción podría ser la palabra. Las esperanzas de que, de una vez por todas, las decisiones políticas no estuvieran basadas en lo que quieren los políticos y sí en lo que piden los ciudadanos se diluyen. Es más de lo mismo. Y nadie se atreve a dar el paso. Y se sigue hablando de derecha y de izquierda, de centro y de extremos. Y nada se habla de lo que verdaderamente se tiene que hablar.
Si no cambian las cosas de manera radical, estaremos antes unas nuevas elecciones dentro de más o menos seis meses. Un tiempo en el que el país funcionará al ralentí, al menos con unos presupuestos ya aprobados. Y digo que si nadie lo remedia, porque no tiene pinta de que vaya a ser así. Aunque es cierto que la repetición de comicios no les saldrá gratis a muchos de los partidos que concurran a ellos y que perderán parte del apoyo conseguido el 20 de diciembre, lo que realmente ocurrirá es que habremos perdido un tiempo precioso para avanzar, para construir una sanidad más equitativa y más accesible para todos.
La semana que estrenamos será decisiva para ver qué ocurre. Sólo deseo equivocarme y que de una vez por todas la clase política entienda que lo que les están pidiendo los españoles no es de lo que se lleva hablando desde el 20-D. No son líneas rojas, propuestas innegociables, luchas internas, pago de antiguos apoyos, o promesas para incumplir. Se les pide responsabilidad.
Una vez celebradas las elecciones, seguimos con lo mismo de siempre y no parece que se vayan a poner de acuerdo






































