El derecho de los gobiernos a legislar quedará consagrado y garantizado en las disposiciones de los acuerdos comerciales y de inversión, según las bases del Sistema de Tribunales de Inversiones, la propuesta ideada por la Comisión Europea para construir un sistema transparente de solución de diferencias entre inversores y Estados aplicable en todas las negociaciones —actuales y futuras— de la UE en materia de inversión, incluidas las conversaciones con Estados Unidos para el TTIP.
La propuesta de un Sistema de Tribunales de Inversiones se basa en la importante contribución del Parlamento Europeo, los Estados miembros, los Parlamentos nacionales y las partes interesadas en la consulta pública celebrada sobre la solución de diferencias entre inversores y Estados, la polémica cláusula ISDS. El nuevo mecanismo pretende garantizar que todas las partes implicadas tengan plena confianza en el sistema.
“El debate ha mostrado claramente que la fórmula tradicional de solución de diferencias adolece de una falta fundamental de confianza. Sin embargo, los inversores de la Unión Europea son los usuarios más frecuentes del actual modelo, que los distintos países de la UE han desarrollado a lo largo del tiempo. Esto significa que Europa debe asumir la responsabilidad de reformarlo y modernizarlo. Debemos asumir el liderazgo mundial en la reforma del sistema”, señaló la comisaria de Comercio, Cecilia Malmström.
Por ello, además de consagrar el derecho de los gobiernos a legislar, la propuesta incluye otras garantías con las que superar las reticencias que despertó la propuesta original del TTIP, y que en materia farmacéutica hizo temer por el futuro de las decisiones nacionales adoptadas para controlar el precio de los medicamentos.
La nueva propuesta de la Comisión pasa por crear un sistema público de tribunales de inversiones, formado por un Tribunal de Primera Instancia y un Tribunal de Apelación. Las resoluciones serían adoptadas por jueces designados por autoridades públicas y que tendrían unas elevadas cualificaciones, comparables a las exigidas a los miembros de los tribunales internacionales permanentes, como el Tribunal Internacional de Justicia y el Órgano de Apelación de la Organización Mundial del Comercio. El nuevo Tribunal de Apelación funcionaría con principios similares a dicho Órgano.
Asimismo, se definiría con precisión la capacidad de los inversores para presentar un asunto ante el Tribunal, y se limitaría a casos concretos, como los de discriminación específica por sexo, raza, religión o nacionalidad, expropiación sin indemnización o denegación de justicia;
Los pasos a seguir
La presentación de la propuesta europea no supone el final del debate sobre los contenciosos entre inversores y estados en los tratados comerciales. La Comisión Europea debatirá ahora la propuesta con el Consejo y el Parlamento Europeo. Una vez que se haya debatido el texto de la propuesta, se presentará como propuesta de la UE en las negociaciones comerciales UE-EE.UU. y se utilizará en otras negociaciones en curso y futuras.
En paralelo a las negociaciones del TTIP, la Comisión comenzará a trabajar con otros países para crear un Tribunal Internacional de Inversiones permanente. El objetivo es que, con el tiempo, este Tribunal sustituya a todos los mecanismos de solución de diferencias previstos en los acuerdos de la UE, los acuerdos de los Estados miembros de la UE con terceros países y los acuerdos comerciales y de inversión celebrados entre países no pertenecientes a la UE.






































