Santiago de Quiroga
Presidente Editor de EG
| viernes, 02 de octubre de 2015 h |

La semana pasada me refería al precio de los medicamentos genéricos, y trataba de explicar las razones por las cuales no era tan relevante llegar a un precio muy bajo. Se trata, por supuesto, de medicamentos ya baratos, sometidos a revisiones de precio permanentes, y cuyo precio, en ocasiones, eliminaba el beneficio industrial. Pero ahora hablamos del precio de los medicamentos innovadores, un debate oficialmente abierto, tanto en España como en el seno de la Comisión Europea (CE). El comisario de Salud, Vytenis Andriukaitis, ha aprovechado el 50 aniversario de la legislación farmacéutica comunitaria para lanzar la idea de que ha llegado la hora de conjugar beneficio empresarial y solidaridad. No se trata de un aspecto empresarial y presupuestario más, se trata de acabar con la pobre imagen que se traslada a la sociedad cuando se habla del precio de los medicamentos innovadores. El propio comisario, reconoce que el beneficio no juega el mayor papel en la industria farmacéutica. Y no debería sorprendernos. No lo juega más que en cualquier otra empresa. Además, en ningún otro sector se establecen programas para facilitar la adquisición, o incluso la donación, de medicamentos innovadores en países de escasos recursos económicos. Pero el debate está ahí y es necesario un equilibrio que sólo puede alcanzarse colaborando entre las administraciones y las compañías.

Parece que la evaluación de las tecnologías sanitarias recobrará un mayor protagonismo. Generar evidencia que ayude a la toma de decisiones es una de las claves. La otra, hacer del acceso un problema común, tanto de la industria como de la administración, y no sólo de la administración que gestiona un presupuesto, siempre escaso.

No faltan algunas visiones razonables con ideas un tanto transgresoras: si el precio limita el acceso de un medicamento trascendental, la UE podría establecer un mecanismo de “emergencia” y rescatar la patente, aspecto que sugiere Pepe Martínez Olmos, portavoz de Sanidad en el Congreso por el Grupo Socialista. Pero también, Martínez Olmos reconoce que no se debe desincentivar la innovación. De nuevo resulta determinante debatir y llegar a un marco de colaboración. El presidente de la OMC, Juan José Rodríguez Sendín, se muestra más vehemente con el precio de algunas innovaciones, pero también está de acuerdo en que Europa debe jugar un papel más activo.

¿Y qué dice la Industria? A cualquier asalariado que se le pregunte por su retribución, políticos incluidos, responderá que “no están bien retribuidos”. Con la industria pasa lo mismo: El argumento utilizado es que un análisis de los presupuestos nos muestra algunos gastos públicos cuestionables. Este argumento es peligroso: ¿Cuántos tratamientos para el cáncer pueden pagarse con un ahorro de las luces de Navidad de los ayuntamientos? Cuestión complicada de abordar sin el peligro de rozar la demagogia por unos y otros. Y en materia de salud, es fácil que esto ocurra.

Como vienen elecciones, veremos las propuestas para que la innovación llegue al paciente. Estoy deseando analizarlas y que EG se lo cuente.

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