Los pacientes tienen en la red nacional de oficinas de farmacia una buena opción para rebajar, hasta eliminar, sus ‘malos humos’. No se trata de que en estos establecimientos consigan cambiar su estado de ánimo y mejorar el humor, o bien que sean los boticarios quienes ‘paguen’ su ira hasta la relajación. En concreto, se trata de la ayuda que pueden encontrar los ciudadanos en las boticas españolas para abandonar el negativo hábito de fumar.
Como establecimientos sanitarios, la ayuda que puede encontrar en la farmacia comunitaria aquella persona que desea dejar de fumar es variada y, en algunos casos, permanente, como sería en aquellas en las que se oferte el servicio profesional de cesación tabáquica. Todas estas ayudas se están multiplicando estos días con motivo de las respectivas iniciativas puestas en marcha por sociedades científicas y colegios farmacéuticos al amparo del Día Mundial sin Tabaco del 31 de mayo.
Por ejemplo, más de un centenar de establecimientos, con el impulso de la Sociedad Española de Farmacia Familiar y Comunitaria (Sefac) y la colaboración de Boehringer Ingelheim, participarán hasta el 7 de junio en la campaña “Farmacias sin humo”. Este proyecto tiene por objetivo contribuir a que los pacientes abandonen este hábito —que en España afecta al 24 por ciento de la población y ocasiona altas tasas de morbilidad— a través de distintas actuaciones profesionales, como la medición de la edad pulmonar y la educación sanitaria, para la cual dispondrán de fichas con recomendaciones.
Por otra parte, a nivel colegial, el Consejo Catalán de Colegios de Farmacéuticos ha participado en una campaña, que también engloba al resto de profesionales sanitarios regionales, por la cual las farmacias catalanas han lucido carteles que incluyen una decena de motivos para abandonar este hábito. Asimismo, sus trabajadores han lucido chapas con el lema ‘Te puedo ayudar a dejar de fumar’.






































