Cuando una consejería cambia de titular pero no de color político, lo que cabe esperar es una línea de continuidad. Catalina Lorenzo, al igual que todos los nuevos consejeros que componen el equipo del presidente murciano Alberto Garre, se presenta como la excepción a esta regla. Pero en política no existen las casualidades. Su llegada no puede verse como una mera consecuencia de la dimisión de Ramón Luis Valcárcel como presidente regional para formar parte de la candidatura del PP a las elecciones europeas. Más importante aún, Garre, Lorenzo y el resto del equipo han llegado a la sombra del nuevo incumplimiento del déficit de 2013, que sitúa a la Región de Murcia como la gran incumplidora.
Recapitulando. Murcia cerró 2013 con un desfase del 3,17 por ciento (856 millones), el doble del objetivo que tenía marcado. De cara al plan de ajuste que debe presentar al Consejo de Política Fiscal y Financiera, el anterior equipo tenía en mente aprobar el recorte de 100 millones al Servicio Murciano de Salud (SMS) que no llegó a aplicarse por decisión del ejecutivo regional. Aún no se saben los planes de Garre, pero sí que ha encargado a Lorenzo un estudio para revisar la estructura de sus principales entidades sanitarias: el Instituto Murciano de Acción Social y el SMS.
En esta clave hay que leer las primeras decisiones estructurales de la consejera: las direcciones generales de Planificación, Ordenación Sanitaria y Farmacéutica y de Investigación y de Atención al Ciudadano y Drogodependencias han desaparecido del organigrama de la consejería de Sanidad. En su lugar se ha creado la dirección general de Planificación Sociosanitaria y Atención al Ciudadano.
Sus planes ya los conoce el ministerio. Según Lorenzo, ella y Ana Mato comparten un objetivo: “fomentar la eficacia, sostenibilidad y eficiencia del sistema sanitario”. Poco hay que buscar para saber dónde irá la primera tijera de la nueva consejera: el gasto farmacéutico hospitalario. Parece que no será gracias al copago. La llegada de Lorenzo parece haber traído consigo el carpetazo definitivo al último traspié de su antecesora en el cargo, Ángeles Palacios, que amagó con convertir a Murcia en la primera comunidad autónoma en aplicar la polémica traslación del copago a la farmacia hospitalaria.
A la espera de conocer sus próximos movimientos, uno de los primeros pasos en firme de la consejera han transcurrido en las instalaciones de Hefame en la región, una imagen que pone en valor la apuesta de Lorenzo por un sector que necesita más que nunca el apoyo de las administraciones sanitarias.






































