Redacción Roma | viernes, 28 de junio de 2013 h |

La insistencia de la farmacia europea en reclamar que las boticas asuman nuevas funciones asistenciales en beneficio del paciente y de la sostenibilidad de los sistemas sanitarios empieza a ‘calar’ en aquellas partes con potestad para ponerlo en práctica: las autoridades reguladoras de los Estados miembro. Así se puso de manifiesto en la asamblea general de la patronal farmacéutica europea (PGEU) celebrada recientemente en Roma.

Durante su intervención en esta asamblea, el presidente de PGEU, Maximin Liebl, dio la bienvenida al mayor reconocimiento que, según él, ahora tienen reguladores, pacientes y consumidores “respecto a que las farmacias tienen mucho más que ofrecer”. Al mismo tiempo, el presidente de los farmacéuticos europeos incidió en la creencia común de que el papel de estos establecimientos en los sistemas sanitarios “deber ser más desarrollado”.

Aunque la última palabra la tienen los gobiernos de los diferentes Estados miembros como reguladores de los sistemas sanitarios, Liebl no quiso olvidar el protagonismo que también pueden jugar pacientes y consumidores en este fin. “Hay que colaborar con estos colectivos para asegurarnos que comparten nuestra visión y expectativas asistenciales”, concretó Liebl.

Otros frentes

La ampliación de funciones de las boticas no es el único frente en el que trabaja la PGEU. En este sentido, como se recordó en este evento, la colaboración “más estrecha” con la Agencia Europea del Medicamento (EMA) es otro de los retos de presente y futuro de la farmacia europea. Guido Rasi, director ejecutivo de la EMA, intervino en este evento para enumerar los “desafíos” que deben guiar la colaboración entre ambos organismos. “Facilitar el suministro y acceso a los medicamentos, optimizar su uso racional y luchar contra los efectos adversos y las falsificaciones”, ejemplificó Rasi.