La primera parte de la reforma sanitaria entra en su recta final con el borrador de orden ministerial que regula la aportación del usuario en transporte sanitario no urgente. La guinda del pastel de la cartera común suplementaria retomará una vez más los tramos del copago farmacéutico por renta y lanza dos balances completamente distintos del primer año de reforma sanitaria del Gobierno.
Así quedó patente en la comparecencia de la secretaria general de Sanidad, Pilar Farjas, ante la Comisión de Sanidad del Congreso. Farjas lidió con el malestar de los grupos parlamentarios ante la reiterada oposición de la ministra de Sanidad, Ana Mato, a comparecer y se esforzó en dibujar un balance óptimo de la reforma, abanderado con la puesta a cero del contador de la deuda a proveedores y una mayor eficiencia del sistema en gasto farmacéutico, con un ahorro esperado de más de 1.700 millones de euros en 2012.
La oposición, en cambio, habla de un sistema sanitario infrafinanciado, de un nuevo montante de deuda con los proveedores sanitarios (de entre 4.000 y 7.000 millones de euros), de un aumento de la tasa de desempleo entre los profesionales sanitarios, de un retroceso en las listas de espera y de una política farmacéutica injusta.
El borrador sobre el copago en transporte sanitario no urgente (ya que el urgente no estará sometido a aportación del usuario) está llamado a ampliar aún más la considerable brecha abierta en la política sanitaria española. El asunto irá esta semana al Consejo Interterritorial, donde un consejero popular, el castellanoleonés Antonio Sáez, pedirá a la ministra que los pacientes de diálisis y oncológicos no participen en este nuevo copago.
Tarifas por ambulancia
La tarifa general, según la información facilitada por el Ministerio de Sanidad, será de cinco euros por trayecto. Pero no todos pagarán ese precio: los enfermos que deban someterse a traslados periódicos durante más de seis meses y una frecuencia de cuatro o más traslados semanales pagarán un máximo de 10, 20 ó 60 euros semestrales en función de su renta. Los mismos topes se aplicarán al mes a los ciudadanos que necesiten una ambulancia para un traslado puntual.
Los enfermos crónicos, por su parte, tendrán que abonar 1,6 euros al mes en el caso de tener una renta inferior a 18.000 euros al año o 3,3 euros si se encuentran entre esa cantidad y 100.000 euros. Para los asegurados o pensionistas y sus beneficiarios que excedan una renta de 100.000 euros, el límite será de 60 euros.






































