| viernes, 11 de noviembre de 2011 h |

El próximo 20 de noviembre es una fecha clave que el sector farmacéutico ha marcado en rojo. Una fecha que consideran que se puede convertir en un punto de partida para tratar de cambiar una dinámica que ha llevado a la ‘depresión’ a unos agentes de la comunidad del medicamentos que han visto como en el último año y medio se han publicado tres reales decreto-ley, el 4/2010, el 8/2010 y el 9/2011, que han golpeado duramente al sector. Pocas veces se ha dado tanta unanimidad en el sector a la hora de hacer balance de la última legislatura de José Luis Rodríguez Zapatero. Tanto oficina de farmacia, como industria y distribución inciden en que en los últimos años se han adoptado una serie de medidas que, según indican, se podrían calificar como “improvisadas”. Una improvisación que se plasma, según precisan, en la tónica de legislar a golpe de real decreto-ley.

Las críticas hacia la política en materia farmacéutica y sanitaria que ha seguido el Ejecutivo en esta última legislatura se particularizan, además de los tres reales decreto-ley, en aspectos como la falta de liderazgo que, según denuncian, ha reflejado el Ministerio de Sanidad; la no aprobación de normativas como el Real Decreto de Distribución, que debería poner sobre la mesa las reglas del juego para los almacenes mayoristas; la falta de apoyo y reconocimiento que se le ha dado a la industria; la ausencia de un pacto sanitario que garantice la sostenibilidad del sistema; o la insuficiente financiación dedicada a la Sanidad.

Todas estas críticas vertidas por el sector farmacéutico se transforman en esperanzas de cara al 20-N. Unas esperanzas que, según coinciden en señalar todos los agentes de la cadena del medicamento, pasan por establecer un marco estable de actuación. Es decir, fijar unas reglas del juego que no cambien en virtud del momento o del real decreto-ley de turno. Unas reglas del juego que servirían para planificar políticas y estrategias que, sin duda, darían un mejor resultado tanto para los agentes del sector como para las arcas públicas. Se trata de poner un poco de sentido común, de dialogar con los agentes del sector que juegan un papel vital en la sostenibilidad del sistema. Y es que, si matas a la gallina, no hay huevos. Ni de oro ni de ningún tipo.