josé A. Rodríguez Barcelona | viernes, 12 de mayo de 2017 h |

Santi Rodríguez defiende un sistema sanitario donde la colaboración público-privada esté enfocada a lograr un “bien público”, que es cuidar de la salud de los ciudadanos. Por eso, aboga por una participación mucho más activa de las oficinas de farmacia en la atención sanitaria y critica decisiones desprivatizadoras del consejero de Salud catalán, Antoni Comín.

Pregunta. Ustedes están a favor de que los farmacéuticos accedan al historial clínico de los pacientes, aunque esta medida se rechazó en el Parlamento catalán. ¿Qué ventajas presenta esta medida?

Respuesta. Consideramos que la salud de las personas es un bien público. Y para conseguir este bien público tenemos que usar todos los recursos, ya sean públicos o privados. Los profesionales de las oficinas de farmacia son profesionales sanitarios, y pueden jugar un papel clave en temas como la adherencia. Las oficinas de farmacia son más que tiendas de medicamentos.

P. Uno de los ejes centrales de esta legislatura es la intención del Gobierno de celebrar un referéndum sobre la independencia de Cataluña. ¿Cree que el hecho de poner el foco en el referéndum pasa factura a la sanidad catalana?

R. Sí, sin duda. Si el Gobierno prioriza aspectos como el despliegue de 140 oficinas de la agencia tributaria o las delegaciones en el extranjero… estos son recursos que no se dedican a los centros de atención primaria o a la ampliación de personal. Si quieren sacar recursos de los servicios básicos asistenciales, al menos que lo expliquen.

P. uno de los principales problemas del sistema sanitario catalán son las listas de espera. ¿Qué medidas proponen ustedes por paliarlo?

R. En los últimos seis meses del año 2016, el tiempo medio para pruebas diagnósticas ha aumentado más de un 20 por ciento. Como decía, no se pueden tomar decisiones que van contra el objetivo de mejorar la atención. Por ejemplo, el año pasado, el consejero Comín aseguraba que con 96 millones de euros sería suficiente para mejorar las listas de espera, y ahora dice que es suficiente con 40 millones.

Nosotros hicimos una proposición de ley de garantía del tiempo máximo de respuesta en la atención sanitaria, que fue rechazada, para conseguir un cambio. Actualmente, hay enfermedades que tienen un tiempo garantizado, que son las patologías del corazón y las oncológicas, pero las otras están sometidas a un tiempo de referencia. Nosotros queremos que Salud se comprometa con el paciente en el sentido que si necesita, por ejemplo, una prótesis de rodilla o cadera, o una intervención de cataratas, le garantice que se harán en un tiempo determinado. Y si llega el momento y Salud no lo puede atender, que le ofrezca alternativas. Por ejemplo, que le operen en otra parte del territorio o en un centro privado.

P. ¿Qué opina su grupo político de las medidas desprivatizadoras del consejero de Salud, Antoni Comín, como la no renovación del contrato de actividad hospitalaria de apoyo que la Clínica del Vallès tenía con el CatSalut?

R. Pues que seguramente el consejero se arrepiente de esta no renovación, porque ha provocado la saturación del Parc Taulí. La política sanitaria tiene que estar centrada en el paciente, no se puede hacer desde el punto de vista ideológico. Es un error prescindir de recursos simplemente por un chip ideológico de limitarse a prestar servicios desde la sanidad pública.

Rodríguez considera que habría que dedicar más recursos técnicos y humanos a la atención sociosanitaria.

El portavoz del PP en la comisión de Salud del Parlamento catalán critica las intenciones desprivatizadoras del conseller Antoni Comín.