Carlos B. Rodríguez Madrid | viernes, 20 de enero de 2017 h |

Por si fuera poco el maremágnum de propuestas que ya hay sobre la mesa, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) ha entrado en el debate sobre la innovación biomédica, el acceso y la sostenibilidad de con dos informes, uno de ellos exclusivamente centrado en la gestión de la innovación terapéutica, que con mensajes contundentes plantean un nuevo enfoque global para la investigación, desarrollo y utilización de los nuevos medicamentos. Ambos documentos se presentaron la semana pasada en París, donde durante dos días se dieron cita los ministros de Salud de más de 35 países para discutir acerca de la próxima generación de reformas sanitarias.

El planteamiento de la OCDE es directo. “En un contexto de cambio tecnológico sin precedentes, el objetivo de los decisores debería ser, más que nunca, pagar por valor”, señala el informe New Health Technologies: Managing Access, Value and Sustainability. A los expertos no se les escapa la dificultad de este objetivo, que forzosamente implica mejorar la manera en la que se miden los resultados en salud, algo en lo que coincidieron los ministros en una declaración firmada de manera conjunta, así como la patronal de la industria farmacéutica innovadora europea, Efpia, que por primera vez pudo participar directamente en este foro. Sus conclusiones confirman otro de los mensajes clave del informe de la OCDE, uno que reza que “la sostenibilidad de los sistemas de salud depende de la adopción inteligente de las tecnologías que permitan mejorar los resultados en salud de la población”.

Invertir y desinvertir

El trabajo pone el mismo énfasis en la inversión en lo que ofrece valor, como en la desinversión en aquello que no lo ofrece. Buena parte de las recetas planteadas por los expertos podrían resumirse en un mensaje que por si solo es un argumento válido para hacer frente a todas las dificultades que plantea el pago por valor: anteponer la amplitud de miras a cualquier tipo de política cortoplacista. La primera pista que da la OCDE apunta a algo en auge en Europa: integrar todos los trabajos en el conocido como Horizon Scanning, un método de trabajo que supone estar en contacto con la industria antes de la autorización del medicamento para ver prioridades de I+D y cuestiones relativas al valor añadido, lo que ayudaría a dar pistas sobre el impacto presupuestario de la innovación que está por venir y por tanto también a fijar precios en consecuencia.


La OCDE pone el mismo énfasis en la inversión en lo que ofrece valor como en la desinversión en todo aquello que no lo ofrece


El segundo pilar de la política farmacéutica a largo plazo que defienden los expertos pasa por un proceso de revaluación continuo. En palabras del trabajo avalado por los ministros de Salud (de hecho, han pedido a la OCDE que realice un seguimiento de todas sus recomendaciones), se trata de promover un ciclo de vida para la HTA “de manera que las decisiones de precios y reembolsos no se establezcan solo en el momento de la entrada en el mercado”, sino que sean revaluadas de forma regular. “Incluso en el momento de la entrada en el mercado y de evaluar para decidir el reembolso —dice el informe—, la información sobre la efectividad absoluta, efectividad comparada y coste-efectividad de las nuevas tecnologías sigue siendo incompleta”. Los expertos animan a los decisores a que acompañen esta política con un “mensaje claro” para los pacientes, la industria y otros proveedores: que “la nueva evidencia disponible puede llevar a restricciones de cobertura o bajadas de precios”. Por supuesto, esta recomendación también implica poner en marcha los mecanismos necesarios para ello.

La OCDE no es ajena a la preocupación generada por los elevados precios con los que han llegado algunas innovaciones farmacéuticas. El pago por valor no se configura como la única medida a adoptar para asegurar unos precios más justos para todos (también para el sector farmacéutico). Junto a ello, los expertos creen que ha llegado el momento de reequilibrar las negociaciones de precio entre estados y compañías.


Según la OCDE, la nueva evidencia disponible debería llevar a restricciones de cobertura o bajadas de precios


Al mismo tiempo, reconocen la necesidad de buscar nuevos incentivos para el sector, que estimulen la llegada de innovaciones en áreas médicas no cubiertas. Las menciones son continuas al campo de las enfermedades raras, un campo en el que la OCDE y los ministros de Salud coinciden en lo tocante a revaluar la legislación y los incentivos regulatorios para asegurar que no se desvían de su vocación inicial: estimular la I+D en áreas que, de otra forma, se verían huérfanas de investigación.

El gasto ineficiente en Farmacia

Lo ministros de Salud de la OCDE no ocultaron su preocupación ante la evidencia generada en el informe Tackling Wasteful Spending on Health, el segundo trabajo que los expertos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos pusieron sobre la mesa de la Conferencia Ministerial de París. El trabajo revela una verdad chocante: aproximadamente 20 céntimos de cada dolar gastado en asistencia sanitaria en los países de la OCDE se desperdicia de alguna manera... También en el gasto farmacéutico hospitalario. Sus recetas van dirigidas a dos dianas: por un lado, los genéricos; por otro, las compras públicas.

Según los expertos de la OCDE, “un porcentaje del gasto farmacéutico no ofrece valor añadido para los pacientes”, bien por decisión de médicos (prescripciones redundantes en pacientes polimedicados) y/o pacientes (por falta de adherencia al tratamiento); bien por decisiones cortoplacistas o poco eficientes por parte de las administraciones. A ellas se refieren las recomendaciones en torno a los genéricos. El informe denuncia que las diferencias de penetración de estos medicamentos en los países de la OCDE oscilan entre el 10 y el 80 por ciento. Proponen para ello regular mejor su entrada en el mercado y realizar campañas de formación a profesionales sanitarios, médicos especialmente. Casi la mitad de los países de la OCDE han puesto en marcha políticas de promoción de los genéricos. “El resto —dice la OCDE— no tiene excusas para no seguir sus pasos”. Junto al potencial “aún sin explotar” de los genéricos los expertos citan también a los biosimilares, y piden que se les potencie mediante acciones adecuadas.

La compra pública es el aspecto más complejo para hacer frente al gasto ineficiente, pero al mismo tiempo es el que potencialmente puede liberar más recursos. La OCDE señala que las organizaciones de llevarlas a cabo a menudo “fallan” al no explotar todas las opciones a su disposición. La recomendación del informe también es clara: consolidar las compras públicas y transformar la “mera función administrativa” que hoy presentan en una “herramienta estratégica para el establecimiento de los precios” de los medicamentos. “La compra pública puede ser la palanca para el cambio”, dice la OCDE, que también recuerda la necesidad de atrezarla de las característivas óptimas: no adquirir en base al precio, sino en base al valor.