La Comisión Europea aprobó un nuevo plan de acción de la UE sobre la resistencia a los antimicrobianos (RAM) a finales de junio. El plan forma parte de un paquete que incluye también las Directrices de la UE sobre el uso prudente de antimicrobianos en la salud humana, como planteó la Dirección General de Salud y Seguridad Alimentaria (SANTE, por sus siglas en inglés). Para ello, nueve Direcciones Generales de la Comisión Europea dirigirán actividades dentro del nuevo plan. La nueva acción contra uno de los retos sanitarios considerados más graves se basa en tres pilares: hacer de la UE una región de mejores prácticas en RAM; impulsar la investigación, el desarrollo y la innovación; y configurar la agenda global sobre el tema.
El primer pilar trata de alentar a los Estados miembros a compartir conocimientos ya coordinar y facilitar una mejor prevención y control de la RAM. Una medida que la Alianza Europea de Salud Pública (EPHA) valora pero que considera insuficiente. La EPHA acoge con satisfacción los esfuerzos para ir más allá del anterior plan de acción (2011-2016) que ahora adopta una perspectiva hacia “una salud” más clara. Además valora la inclusión de muchos actores relevantes (OCDE, OMS, G7 y G20), así como el incremento del apoyo a los Estados miembros a la elaboración de planes de acción nacionales.
A pesar de ello, la secretaria general de EPHA, Nina Renshaw, considera que el nuevo plan “tiene defectos importantes en términos de políticas públicas sólidas”. Así, se centra especialmente en criticar la falta de un plazo claro para implementar la acción, y que tampoco se contemplan recursos adicionales. Otra de las críticas se centra en la evaluación de la eficacia del plan para reducir la prevalencia de la RAM y reducir el uso innecesario de antibióticos en todos los sectores. La secretaria de la EPHA destaca la falta de indicadores de resultados, previsión de objetivos o de una evaluación comparativa, todo ello “hace imposible evaluar el éxito del Plan de Acción”, añade y se pregunta ”¿cómo sabrán los responsables políticos si el Plan está funcionando o no?”
El segundo pilar del plan gira en torno a la investigación y la innovación, y tiene como objetivo reforzar la acción de la UE en materia de I+D, y desarrollar un programa mundial de investigación. Mientras que el tercer pilar pretende dar forma a la agenda mundial, reforzar la presencia mundial de la UE y cooperar con los países en desarrollo.
La EPHA considera que Europa ya es, en muchos sentidos, la región del mundo con mejores prácticas. El ejemplo está en países como Suecia, Países Bajos, Reino Unido y también Dinamarca, que ha reducido el uso excesivo de antibióticos en animales de granja y Noruega en pesquerías. Ello, insiste Renshaw, “demuestra al resto de Europa y al mundo cuáles son las políticas eficaces, la rapidez de sus resultados y también que son muy rentables”.
Otra de las causas ambientales de las resistencias antimicrobianas es la contaminación industrial, apunta la EPHA. Sin embargo, el nuevo plan de RAM todavía no lo aborda suficientemente, a pesar de que la propia evaluación de la Comisión reconoció este fracaso, recuerda Sascha Marschang, director de Operaciones y Membresía de la EPHA. Se desoyeron las propuestas de cambios en buenas prácticas de fabricación y normas de contratación pública, por ello, añade, “la falta de reconocimiento dificulta la credibilidad de la UE como líder mundial en la lucha contra la RAM”.






































